domingo, 22 de febrero de 2026

Buenos Tratos

Decía Ida Vitale que "como no estás a salvo de nada, intenta ser tu mismo la salvación de algo".

Sin embargo, no somos el Titán Atlas y, por lo tanto, no podemos pretender cargar con la responsabilidad de sostener el mundo sobre nuestras espaldas, ya que, aparte de humanamente imposible, sería agotador y totalmente contraproducente. 

Entonces... ¿Cómo podemos ser la salvación?

Quizás aquí lo que necesitemos sea un cambio de mirada, bajar el listón y situarnos en la cotidianidad, pues es en el día a día donde realmente podemos marcar la diferencia, y esa diferencia nace con una palabra: Amabilidad.

Creo realmente que no hay nada tan sencillo y poderoso como el hecho de ser amable en las diferentes interacciones que tenemos a lo largo del día.

El hecho de decir "por favor" y "gracias".

El hecho de ser cordial, acompañar y tratar con respeto, facilitando la creación de un clima cómodo y acogedor. 

El mundo es ya un lugar demasiado hostil, y en nuestra mano está ser un factor diferencial, sobre todo teniendo en cuenta que, como parte de una comunidad educativa, no se me ocurre mejor manera de ser ejemplo y fomentar que este sea un patrón que sí que vale la pena replicar.

Aboguemos por los Buenos Tratos como principio moral, 

y hagamos que estos se expandan como ondas en el mar, 

para que sus olas lleguen a todos los pies descalzos que por la arena prosiguen su caminar, 

y que las huellas que dejemos sean de esas que merecen la pena recordar.