lunes, 23 de diciembre de 2013

El regalo más importante

Recientemente encontré a través de la red la siguiente imagen, la cual me llamó enormemente la atención, y por eso he decidido compartirla aquí con todos vosotros:


Creo que la imagen habla por sí sola, pero en estas fechas tan señaladas no está de más recordar que, más allá de lo que nos dicta nuestro instinto consumista, - el cual hace que creamos que, cuantos más regalos hagamos a nuestros hijos y más caros sean estos, más felices los haremos - lo más importante es la actitud que mostramos hacia ellos y el cariño y la atención que le damos.

Así pues, nos conviene no olvidar que estos regalos también deben estar presentes, ahora en Navidad y siempre. 

¡Felices Fiestas a todos!

viernes, 20 de diciembre de 2013

"Por el Placer de Leer"

Fue el pasado 23 de Abril, Día del Libro, cuando escribí una entrada en este blog sobre la necesidad de fomentar la pasión por la lectura entre nuestros escolares más allá del mero estudiar obras clásicas de la Literatura y sus autores.

A raíz de dicha entrada, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), a través de su Secretaria General, Nuria Buscató, me propuso la realización de un artículo para su revista cuyo eje central fuera el mismo de la entrada anteriormente mencionada.

Hoy, ese numero de la revista ha sido publicado, y es para mí todo un honor haber formado parte de ello y el poder compartirlo hoy con todos vosotros. Espero que os guste:


Para poder acceder a la revista completa os remito al siguiente enlace: http://www.ceapa.es/c/document_library/get_file?uuid=6b3db720-c99f-4342-a672-1cd1959bef54&groupId=10137

¡Gracias a todos por vuestro apoyo, y felices fiestas!

martes, 10 de diciembre de 2013

Educamos. Convivimos.

Ocurre a menudo que, en la constante lucha que supone dedicarse a a la educación (más allá del, simplemente, vivir a costa de ella) que uno se pregunta si es un bicho raro por querer cambiar la forma de hacer las cosas, por querer romper con los vicios que existen y se repiten constantemente en este sector y que poco a poco lo van mermando. Es entonces cuando te encuentras con todo un abanico de personas tan dispares pero similares a la vez, que, al igual que tú, saben que algo no va bien, que algo debe cambiar dentro de la Educación.

Por suerte yo ya había conocido a muchas personas implicadas y volcadas en su vocación educativas (sin tener que ser necesariamente educadores) a través de la red. En ese sentido plataformas como Twitter o los blogs se convierten en una herramienta fundamental de contacto con otras personas de diferentes lugares que comparten contigo esa misma necesidad de mejorar aquello en lo que estamos trabajando o tenemos intención de trabajar. A raíz de ello he podido conocer a toda la comunidad de EABE y experimentar lo que ello significa, así como conocer varias actuaciones de éxito en educación que se venían llevando a cabo en mi misma ciudad y que, desgraciadamente, no terminan de salir a la luz, tal vez porque aún exista demasiada gente a la que eso no les interesa en absoluto.

Sin embargo, este pasado puente de diciembre he dado un paso más allá y me he embarcado en unas nuevas jornadas que habían llegado a mis oídos (aunque quizás la expresión más correcta sería "a mis ojos" por eso de la comunicación a través de las nuevas tecnologías). Y sí, habéis leído bien, durante el puente de diciembre, fecha ideal para aprovechar y tomarse un respiro, ha habido un destacado número de personas que, al igual que yo, ha decidido dedicarlo a aquello que nos importa: la Educación.


Las instalaciones de "Conviven".
Dichas Jornadas en cuestión estaban promovidas por "Conviven", un espacio ecocultural situado a las afueras de La Viñuela (Málaga) que, a pesar de llevar poco tiempo funcionando, está gestionado por personas con gran ilusión y dedicación que lo están dando todo por sacar su proyecto adelante.

Así pues, para haber sido la primera vez que se han organizado estas jornadas, y en una fecha en principio tan delicada, ha sido realmente sorprendente la respuesta y acogida que ha tenido la propuesta y la de personas que se han involucrado en esto, siendo un dato curioso la cantidad de gente que, sin tener una relación directa con la educación, ha estado allí presente porque también sentían inquietudes hacia ese ámbito tan fundamental en la vida de todo ser humano. Y es que, aunque a veces parecemos olvidarlo, la educación es algo que nos afecta a todos.

El nombre de las Jornadas era "Educando para la Vida", y me parece un nombre totalmente acertado, puesto que durante todo puente es eso a los que nos hemos dedicado, a hacer vida, desde por la mañana hasta por la noche, participando de forma intensiva en las diferentes charlas, talleres, dinámicas, debates y demás actividades planteadas desde la organización, pero también conviviendo unos con otros, intereractuando, colaborando y disfrutando de todo lo que un espacio y una ocasión tan maravillosa nos estaba ofreciendo a todos los presentes. Al fin y al cabo, ¿qué es educar sino preparar a nuestro alumnado para que se conviertan en personas preparadas para convivir en sociedad? Solemos estar tan centrados en los aspectos curriculares de la educación que olvidamos a menudo la parte más fundamental, que es la de fomentar que nuestros alumnos sean ciudadanos críticos y autónomos en una sociedad diversa y plural, la cuál deben respetar pero también transformar, y para ello lo fundamental es que aprendan a convivir y a pensar por ellos mismos.


Referentes pedagógicos de "El Martinet".
Es por ese motivo que el tema en el que principalmente se centraron las Jornadas fue en las posibles alternativas existentes al modelo institucional establecido. Conocimos la experiencias de varias escuelas, iniciativas y asociaciones como pudieron ser, por un lado, la Escuela Pública "El Martinet" de Ripollet (Barcelona) o la Escuela Libertaria "Paideia" de Mérida, entre las experiencias más consolidadas, y, por el otro lado, el Proyecto "Conecta" de Málaga, el Espacio Educativo de "Los Niños del Mango" o La "La Casa Verde" de Coín, con su modelo de escuela Montessori, como iniciativas más recientes.*

El caso es que cada uno de estos colectivos estuvieron en las jornadas para mostrarnos sus experiencias innovadoras y dejarnos conocer, con mayor o menor grado de profundidad según el caso, su funcionamiento, así como los planteamientos pedagógicos en los que se basaban. Así pues, puede que cada cual se diferenciara en aspectos concretos, pero a grandes rasgos todos venían a defender una misma idea: la del alumno como artífice de su propio aprendizaje en un espacio abierto que respete sus ritmos de aprendizaje y su capacidad y libertad de elección, y la del educador como acompañante de dicho aprendizaje, sirviendo de guía a cada alumno en cuestión desde una postura no autoritaria, sino colaborativa.

Sin embargo, en este mismo momento nacía el debate que realmente ha marcado el ritmo de las Jornadas: ¿debe llevarse esas prácticas educativas de una forma independiente del sistema escolar ordinario, ya que éste parece no darles cabida salvo en casos puntuales, o se debe luchar desde dentro del propio sistema para propiciar un cambio interno que abra la escuela a estos nuevos planteamientos, los cuales han demostrado ya con creces en los centros que se han aplicado su efectividad?


Debatimos propuestas y exponemos conclusiones.
El hecho es que ha habido gran diversidad de posturas, y todos nos hemos enriquecido de esa variedad. Hemos aprendido mucho unos de otros, hemos descubierto muchas cosas que ignorábamos, y lo mejor de todo es que siempre desde el respeto y la empatía. Al fin y al cabo, como yo siempre digo, para dedicarse a la educación hace falta primero ser educado.

Respecto a la pregunta planteada, imagino que quiénes me conozcáis o quiénes tengáis la costumbre de leerme ya sabréis mi respuesta, y es que como gran defensor que soy de una escuela inclusiva que garantice una educación de calidad de todos y para todos, abogo por un modelo de escolarización público que de acceso sin restricción alguna (ya sea por motivos económicos o de índole personal) a sus ciudadanos bajo los paradigmas que venimos defendiendo.

Sé de sobra que los cambios no son fáciles, que tenemos que romper con la mochila que todos llevamos a cuesta impuesta desde nuestra niñez y superar los obstáculos y barreras que nos encontremos por el camino, pero es que, si fuera fácil, no sería tan fundamental.

Así pues, para finalizar, quiero dar las gracias a todas las personas que han conseguido que esta experiencia fuera posible, a todos aquellos que con su participación activa han tenido algo que aportarnos y a todas las personas que han velado para que en "Conviven" nos sintiéramos totalmente como en casa. Después de todo, hemos formado estos días una gran familia, y ha sido realmente gratificante poder formar parte de ello. Da gusto regresar a casa con la cabeza tan llena de ideas y el corazón tan lleno de emociones.

Ahora seguiremos trabajando de forma activa en Facebook mediante un grupo que hemos creado expresamente para ello y que está abierto para todo el que quiera participar, pues esto no ha sido más que el comienzo, y aún tenemos inquietudes educativas que resolver. 

Gracias por todo una vez más. Ha sido un auténtico placer :)




* (Para más información al respecto visitar el hashtag #EducandoParaLaVida en Twitter. Gracias a ello muchas personas que se encontraban fuera de las jornadas han podido seguir en tiempo real y conocer el trabajo que veníamos desarrollando los participantes)

martes, 3 de diciembre de 2013

"Salida de Emergencia"


Con esta imagen extraída de entre las presentadas en el concurso de fotografía digital organizado por la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras de Ceuta vengo a ilustrar hoy, Día de la Discapacidad, a modo de metáfora, una realidad que vivimos en nuestros centros educativos más de lo que desearíamos... y es que la imagen da para reflexionar...

¿Cuántas veces se percibe el que un determinado alumno vaya al aula de apoyo más como una liberación de cargas y responsabilidades para el tutor de turno que como un refuerzo y mejora para ese alumno? ¿O por qué se sigue trabajando con este alumnado como si formaran parte de una realidad paralela? ¿No somos todos acaso partes de la misma sociedad?

No suelo ser partidario de los "Día de" porque parece que sólo nos acordamos de determinadas causas y/o colectivos esos determinados días, además de que muchas veces resaltar a un determinado colectivo con un "Día de" es como remarcar que ese colectivo de personas son diferentes, cuando en realidad todos somos diferentes y eso es lo que nos hace iguales. 

Aún así, si vamos a seguir manteniendo el 3 de Diciembre como el Día de la Discapacidad, yo propongo cambiarle el nombre por el de Día de la Inclusión. Al fin y al cabo, sabemos de sobra el gran poder que tiene el lenguaje sobre el pensamiento, y creo que ya es hora de dejar de hablar en términos de discapacidad, que aunque en nuestro sistema educativo se venga marcando desde hace tiempo el cambiar esa tendencia parece que no termina de cuajar ni en la escuela ni en la sociedad.

Hace un par de semanas la maestra, pedagoga y también bloguera Paloma Muñoz me propuso escribir una entrada sobre el gran debate entre centro ordinario y centro específico y sobre la atención que se da en nuestro sistema educativo al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Así pues, me dispongo a aprovechar esta entrada para dar respuesta también a esa cuestión.

En su entrada de hoy, Paloma Muñoz compartía el siguiente vídeo con nosotros:




¿Por qué no iba Antonio a disfrutar de la escolaridad junto a todos sus compañeros? Y ante todo, ¿por qué no iban sus compañeros a conocer a Antonio y a conocer su realidad? ¿Acaso la escuela no se supone que debe preparar a nuestro alumnado para vivir en sociedad y acaso no forma Antonio parte de esa sociedad?

La Inclusión Educativa y Social puede seguir sonando como una utopía en la cabeza de muchos, pero son los muros que nosotros mismos creamos lo que la frena. Cierto es que en muchos casos ni la sociedad ni la escuela ordinaria parece estar preparada para dar una respuesta, pero creo que eso no es excusa para no intentarlo y trabajar por ello de forma progresiva y constante.

Ello no quiera decir que no sean necesarios los centros específicos, pero su función debe estar más ligada a dar apoyo a los centros ordinarios de la zona, y a que existan cauces reales de trabajo entre los dos centro, una buena conexión y que se trabaje en pro de la inclusión de su alumnado. Al fin y al cabo, el éxito de nuestra labor es conseguir que este tipo de alumnado no necesite de nuestra ayuda.

Os dejo, para finalizar, un cortometraje que trata el tema de la inclusión educativa y que ya compartí en una entrada anterior:



Consigamos con nuestro trabajo, esfuerzo, ilusión y dedicación que nuestra "salida de emergencia" se convierta en una entrada apta para todos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Argumentos con fecha de caducidad

¿Cuántos de nosotros, a lo largo de nuestra escolaridad, hemos escuchado eso de que debemos estudiar mucho y esforzarnos para poder obtener un buen porvenir? ¿Cuántos somos los que seguimos usando esos mismos argumentos en nuestras aulas a pesar de haber comprobado la invalidez de los mismos ante la cruda realidad? ¿Por qué los seguimos usando entonces? Quizás porque no encontremos mejor argumento para seguir manteniendo el funcionamiento de una escuela que cada vez se aleja más de la sociedad para la cual debe preparar. Reinventarse o morir, es ahí la cuestión.

Manuel López y Mohamed Faitah en el desarrollo de su ponencia.
Este fin de semana han habido dos eventos a destacar. El primero de ellos fueron las Jornadas "Respetar es Educar" que cada año se celebran en nuestra ciudad de Ceuta bajo la organización de la FAMPA. Durante la ponencia del profesor Manuel López, en la cuál también colaboró Mohamed Faitah, se abordó, entre otros, el tema de la necesidad de reinventar la escuela, y que vamos a desarrollar, utilizando ideas tanto de la ponencia como de mi propia cosecha, a lo largo de la entrada que hoy nos ocupa.

El segundo evento es el haber entrado ya en la década de los treinta, un aspecto que no debería tener más relevancia que la de cumplir un año más, pero que me hace pensar mucho acerca de como se supone que debería encontrarme a estas alturas de mi vida según esos argumentos y esas promesas de futuro que se nos fueron inculcando durante nuestra etapa de estudiantes, y lo lejos que todo ello se halla de la realidad.

Así pues, de ambos eventos puede extraerse una conclusión común, que es la necesidad de romper con esa retahíla que, a pesar de haber sido útil en épocas pasadas, se encuentra totalmente desfasada en la actualidad.

Se habló durante la ponencia de la necesidad de educar en competencias, un tema que lleva tiempo dando de que hablar en la comunidad educativa pero que no termina de cuajar por el trabajo que nos cuesta salirnos de ese otro modelo anticuado que permanece aún vigente en la práctica docente. Y es que, como el mismo ponente nos decía, el saber caduca. Es por ello que debemos preparar a nuestro alumnado para ser capaces de desenvolverse ante el gran flujo de información que se mueve en nuestra sociedad.

También debemos romper con la imagen del docente como único poseedor del conocimiento y de la escuela como único agente educador. Seguir anclados en ese paradigma provoca que haya una importante brecha entre las necesidades de nuestro alumnado y la rigidez de la enseñanza tradicional.

Supongo que a todos nos ha pasado alguna vez que un determinado alumno o alumna nos ha preguntado "¿y esto para qué sirve?". Yo por ello cada vez que doy clase procuro que los contenidos que vayamos trabajando los vayamos construyendo nosotros mismos y buscar ejemplos prácticos en los que se pueda aplicar. En ocasiones esto se convierte en un arma de doble filo, porque nuestro alumnado se halla a veces tan acostumbrado a la enseñanza tradicional de "estudiar por estudiar para así aprobar y que el profesor le deje tranquilo" que les choca estos nuevos métodos y reclama volver a lo que se supone que es "lo normal en clase".

Sin embargo, si somos capaces de formar a nuestro alumnado en competencias, en crear ciudadanos preparados para afrontar cualquier situación que pueda surgir y les hacemos entender lo beneficioso de dominar dichas competencias, estaremos evitando que se creen nuevamente falsas expectativas que ya hoy día en nuestras aulas han perdido toda credibilidad al ver la situación que nos está tocando vivir.

Así pues, mientras las administraciones pertinentes no tomen medidas al respecto, en nuestras manos está el evitar que se produzca en España otra mal llamada generación perdida, pues, a fin de cuentas, no dejamos de ser una generación engañada, ya haya sido de forma consciente o inconsciente.

Para finalizar, os dejo una cita extraída de la ponencia anteriormente nombrada, y es que "El futuro no está en formar mano de obra, está en el capital cultural, en el potencial humano. Reinventemos la escuela".



viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Café para todos?

Imagínese que va usted a una cafetería. Llega, se siente y pide la carta. Sin embargo, en esa cafetería le dicen que a todos los clientes sólo sirven café. Da igual que a usted no le guste, o que prefiera tomarse un chocolate caliente o un zumo de naranja, esas son las condiciones de la cafetería. Imagino que la primera opción que pasaría por su cabeza sería la de levantarse molesto e irse a otra parte donde puedan atender sus gustos con mayor acierto. Sin embargo, resulta que usted no puede marcharse de la cafetería hasta que no se haya tomado su café, que está obligado a permanecer allí y a consumir lo que el camarero le dice, ese camarero que le ha impuesto un producto sin posibilidad de elección por su parte.

Así pues, resignado, usted pide que el café sea con leche, pero resulta que el café se sirve solo para todos los clientes, que no se aceptan modificaciones ni diferentes formas de presentar el café. ¿Le parecería correcto el trato? ¿Cuál cree que sería su reacción al respecto? Pues pensemos ahora en nuestras escuelas, en nuestras aulas, cuando nos empeñamos en darle a todos nuestros alumnos y alumnas el mismo contenido de la misma manera, sin tener en cuenta sus singularidades personales.


Queda muy bonito en la teoría hablar de atender a la diversidad y de la enseñanza individualizada y personalizada, de hacer clases dinámicas e innovadoras que fomenten la participación y la motivación del alumnado. He visto a profesores y profesoras de las escuelas de magisterio defender la bondad de estas ideas pedagógicas reproduciendo un sistema de clase magistral alejado totalmente de lo que se está predicando, y luego nos sorprendemos de que en nuestros centros educativos se siga trabajando como en el siglo pasado, a pesar de los tiempos que corren y la cantidad de literatura especializada que hay al respecto. Quizás sea porque ponemos hincapié en el fondo, pero no en la forma. Lo que se viene a llamar una falta total de coherencia.

Cierto es que parece que estoy generalizando a la hora de exponer en mis argumentos, pero espero que se entienda que no es una cuestión de meter a todos en el mismo saco (sino, ahora sería yo el que que estuviera perdiendo la coherencia con el discurso que vengo desarrollando). Más bien podría decirse que es por llamar la atención sobre una cuestión de base que necesitamos resolver.

Siempre he denunciado la extendida existencia de docentes que se acomodan en sus puestos de trabajo, que cada año repiten la misma retahíla, ya sea ayudados del famoso libro de texto (en el mejor de los casos) o siendo esclavos del mismo. La sumisión a los contenidos por encima de todo nos hace olvidar a las personas que tenemos delante, y, volviendo a la metáfora anterior, ¿de qué nos vale que el niño se tome su café si lo hace con asco y de mala gana?


Al igual que la cafetería del ejemplo debería tener un menú preparado para todo tipo de clientes, la escuela debería estar preparada para atender a cualquier tipo de alumnado, huyendo de los oxidados conceptos de la norma y aceptando que vivimos en una sociedad diversa, plural y multicultural. Es tarea, por tanto, de nuestros centros educativos, la de preparar a nuestro alumnado para la sociedad en la que va a vivir, fomentando actitudes de respeto hacia aquellos aspectos que nos diferencia y que hacen que todos, al fin y al cabo, seamos semejantes. Después de todo, en la variedad está el gusto.


Os dejo, para finalizar, este pequeño cuento sobre la atención a la diversidad titulado "Por cuatro esquinitas de nada". ¡Que lo disfrutéis!




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Que hablen

Hace poco que he comenzado de nuevo a impartir clases. Se trata de un curso de formación integral básica para persona en riesgo de exclusión social y laboral. Es una labor que he desempeñado ya con anterioridad en varias ocasiones, por lo que me siento curtido en la materia. No obstante, siempre tenemos que aspirar a mejorar lo presente y no conformarnos con repetir de forma mecanizada lo trabajado en el curso anterior, un error más que habitual en el día a día de nuestra profesión.

Es por ello que suelo permitirme el lujo de innovar en el aula (o al menos, de intentarlo), para poner en práctica todos aquellos fundamentos pedagógicos que en muchos de los casos no quedan más que en un puñado de buenas intenciones escritas sobre un papel.

Así pues, a principios de este curso, siguiendo al profesor Santos Guerra, invité a mi grupo-clase a reflexionar sobre lo que querían aprender en estos seis meses que vamos a compartir. Tras ello, configuramos en la pizarra una lista de temas, algunos más generales, otros más específicos, que eran de su interés. Procuramos, ante todo, que existiera un consenso de todo el grupo sobre los temas propuestos, comentar que nos parecían y tener claro que todos queremos trabajar en la misma línea.

Cierto es que yo de antemano tengo ya establecido un programa educativo que debo seguir, pero siento que es mucho más productivo procurar que el alumnado sea quien marque el ritmo de su propio aprendizaje, y lo más llamativo es que todo lo que ellos propusieron venía ya establecido en mi programa, e incluso había contenidos de más, a los que también daremos respuesta en clase, pues así ha sido determinado y no somos nadie para aniquilar el interés y la motivación de nuestro alumnado, aspecto del que luego es muy fácil quejarse pero que nos cuesta tanto fomentar.

Otro aspecto que tuvimos en cuenta para consensuar entre todos fue el establecimiento de unas normas de clase. Los propios alumnos establecieron cuales creían que debían ser dichas normas, las debatieron entre ellos y las plasmaron también por escrito. Mi tarea en este caso fue moderar y supervisar todo el proceso de manera activa, participando desde dentro como uno más. Al final, las normas aprobadas entre todos coincidían con las ya establecidas por el propio centro. La ventaja es que las hemos propuestos nosotros después de reflexionar sobre ello en lugar de sernos impuestas.

A veces pienso que nos cuesta mostrar ese trato de cercanía con nuestro alumnado de forma natural, que confundimos tontamente la imposición con el respeto, cuando el respeto hay que ganárselo, no imponerlo.

Por lo demás, procuro que todo aprendizaje sea colaborativo, y que esa colaboración surja de manera espontánea y natural, por el deseo del propio grupo-clase de que nadie se quede atrás. Respetar esa actitud me parece fundamental, porque aparte de que ya vimos con anterioridad cuando hablábamos de la dinámica de grupos interactivos las ventajas de la interacción entre iguales en el aula, creo que fomenta una serie de valores fundamentales entre el alumnado, lo cual en una sociedad cada vez más competitiva y deshumanizada me parece de vital importancia.

Así pues, sólo quería reseñar con esta nueva entrada la importancia que tiene la comunicación entre las personas que participamos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de que se dialogue, se hagan propuestas, se establezcas consensos y de que nos ayudemos los unos a los otros de cara un objetivo común: aprender.