martes, 15 de octubre de 2013

"El mejor maestro no es el que más sabe, sino el que mejor enseña".

Han pasado varios meses desde mi última entrada en este blog, meses en los que he estado desconectando de todo, aunque en realidad nunca haya dejado de reflexionar.

La cuestión es que este año he vuelto a enfrentarme a todo el proceso que suponen las oposiciones para el cuerpo de maestro, y aunque al principio parecía ir todo viento en popa, finalmente he terminado llevándome otro batacazo al respecto. Es entonces cuándo uno se plantea si realmente vale o no para esta profesión, si se debe seguir intentándolo o buscar una salida alternativa. Sin embargo, tras mucho pensar sobre ello, acabas dándote cuenta de que, mientras todo el sistema selectivo siga funcionando como funciona, difícilmente podrán evaluarse las capacidades docentes que los nuevos movimientos pedagógicos vienen defendiendo para una escuela 2.0 contextualizada en el Siglo XXI.

Antes de que nadie se eche las manos a la cabeza comenzaré a explicarme de manera más pormenorizada para que pueda entenderse la idea que les intento trasmitir:

Los nuevos paradigmas a los que se vienen haciendo referencia en la actualidad hacen alusión a la importancia de la construcción del propio aprendizaje en un entorno interactivo donde los conocimientos están al alcance de todos y lo único que necesitamos es poseer las estrategias necesarias para acceder a dicha información, discriminar la que nos es útil de la que no y utilizarla en nuestro beneficio. Es por ello absurdo mantener un sistema basado en la memorización y reproducción de un temario que luego quedará sujeto a la interpretación subjetiva de quien tenga que evaluarnos. Por dicho motivo considero mucho más fiable para medir la preparación docente la capacidad que tenga un aspirante de desarrollar un supuesto práctico (prueba que se ha vuelto a recuperar en esta última convocatoria) que la de estudiarse un determinado temario.

Este factor resulta mucho más alarmante cuando se exige al profesorado aspirante a las pruebas de oposición el estar en posesión de una serie de conocimientos generales que supuestamente todos deberíamos saber, aunque luego veamos a muchos de nuestros representantes políticos flaquear en este sentido, como es el caso del Ministro Soria y el Meridiano de Greenwich.

El caso es que si defendemos un modelo de escuela donde sea el alumnado el artífice de su propio aprendizaje en un contexto interactivo en el cual la figura del docente sea la de asesor y guía de ese mismo aprendizaje, evaluar esos supuestos conocimientos obligatorios generales es seguir anclado en un sistema educativo del siglo pasado.

Aprovecho aquí para hacer un inciso, ya que corro el riesgo de ser malinterpretado en esta última afirmación. No digo que no debamos tener una cultura general; de hecho, creo que trabajamos con la idea de generar una cultura general en nuestro alumnado, por lo que nosotros debemos haberla desarrollado con anterioridad. Lo único que vengo a decir es que superar ese tipo de examen que la Comunidad de Madrid establece como condición indispensable para acceder al cuerpo de maestros no te hace estar mejor preparado para desarrollar tu labor docente, y al final acaba convirtiéndose únicamente en una criba para eliminar a posibles aspirantes del proceso selectivo, sin ningún fin constructivo ni de mejora de la calidad educativa.

Por otro lado, está la segunda parte de la prueba, consistente en realizar una programación educativa y defenderla posteriormente ante un tribunal. En esta prueba creo que las capacidades docentes de una determinada persona podrán medirse con mayor exactitud que en el desarrollo de un tema escrito, pero seguimos cayendo en el error de no estar adaptados a las exigencias del alumnado y del contexto al que posteriormente nos hemos de enfrentar en nuestro día a día, y es que la forma de realizar la defensa oral de dicha programación está basada en un sistema de clase magistral, cuando hemos hablado previamente de la importancia del papel del docente como apoyo al aprendizaje del discente, lo que implica que continuamente haya un proceso comunicativo y de apoyo mutuo entre los mismos.

En plena era de la información y del conocimiento, seguir viendo al maestro o a la maestra como los únicos poseedores del conocimiento es ignorar la realidad en la que vivimos. Es por ello que prima más importancia la interacción con el alumnado en detrimento de la capacidad de oratoria. Así pues, un tribunal no puede saber con exactitud si estamos realmente preparado o no para desarrollar esta profesión si sólo se mide nuestra capacidad para mantener un discurso ininterrumpido que se evaluará de manera subjetiva.

Igualmente aclaro que cada tribunal es un mundo, y que ser miembro de tribunal no tiene que ser, ni mucho menos, una tarea sencilla ni agradable por la presión a la que se está sometido. Así pues, no está dirigida hacia los tribunales esta crítica, sino hacia un sistema que sufre una disincronía entre la formación que recibimos en las escuelas de magisterio, la filosofía de educación que se nos inculca, lo que se pide evaluar en estos procesos selectivos y la realidad a la que nos debemos enfrentar en nuestras aulas.

Es por ello que debemos encontrar una forma de paliar esta falta de coherencia educativa, primar aquellos modelos de exámenes que nos permitan poner en práctica lo aprendido y no tanto repetir de memoria lo estudiado, y con un modelo de prueba oral que resulte menos rígido, dando pie a que se pueda establecer un diálogo durante el mismo, marcando así su desarrollo y huyendo de esta manera de los incómodos monólogos ante un tribunal que se limita a observarte en silencio y a tomar notas en el mejor de los casos.

Todo ello sin hablar del sistema de baremación, capaz de dejar sin plaza a alguien que haya sacado un 10 en todo el proceso selectivo. Quizás aquí la opción más acertada fuera realizar dos tipos diferentes de bolsas de trabajo: una para el personal interino, es decir, una bolsa de promoción interna, y otra para nuevas incorporaciones, de manera que todo el mundo tuviera oportunidad de entrar sin que los de un lado tengan preferencia sobre los del otro.

Muchos podréis echarme en cara tras este duro discurso que, salvo este último párrafo, no aporto ninguna solución clara al respecto. Puede que tengáis razón en ello, pero creo que no me corresponde sólo a mí esa labor. Con esta entrada en ningún momento he pretendido realizar una ofensa, sino más bien invitar a una reflexión constructiva, para que la posible mejora del sistema sea fruto de todas las partes implicadas, ya que el tema de la educación nos afecta a todos.


viernes, 14 de junio de 2013

Paradigma del Sistema Educativo

Uno de los pilares en los que se basa el nuevo proyecto de ley educativa promulgada por el ministro Wert es la supuesta existencia de "asignaturas importantes" y "asignaturas que distraen". Esto se traduce en la supuesta necesidad de darle mayor peso a aquellas materias con un enfoque puramente académico en detrimento de aquellas otras materias con un componente más artístico o humanístico, pero igualmente necesarias para el desarrollo integral de cualquier ciudadano. 

El siguiente vídeo de la RSA y Sir Ken Robinson, sin estar directamente contextualizado en la realidad educativa de nuestro país en la fecha actual, realiza un brillante análisis de toda esta situación de una manera amena y original, haciendo especial hincapié en la forma en que están concebidas nuestras escuelas y en la necesidad de fomentar el aprendizaje en grupo y el pensamiento divergente para dar respuesta a las necesidades reales y actuales de nuestro alumnado.


Como bien demuestra el estudio sobre el pensamiento divergente que se explica en el vídeo, es nuestro sistema académico el que poco a poco va matando la originalidad, la creatividad y la espontaneidad de los alumnos, a base de repetirles una y otra vez que sólo existe una manera correcta de hacer las cosas, de subordinarnos al libro de texto más que a sus propias expectativas de aprendizaje y a castigar a quienes se atrevan a contradecirlo o a ponerlo en evidencia.

Es curioso, porque luego les exigimos a los alumnos que nos razonen las respuestas, pero no les enseñamos a razonar. Se trata de un proceso de aprendizaje memorístico y repetitivo, cuya premisa es la de que, para dar una respuesta por buena, ésta debe ser similar a la que dicte el libro de texto o el docente de turno, aunque el año anterior se le hubiera planteado al alumno esa misma cuestión de una forma totalmente diferente. 


Al final, todo consiste en dar la respuesta que contente al profesor en cuestión, sin importar realmente si la hemos entendido o la hemos interiorizado y aceptado como tal. Y no osemos, por supuesto, poner en entredicho la veracidad de dicha respuesta.

Pondré un par de ejemplos al respecto de todo lo que os vengo diciendo, tanto en el campo de las letras como en el de las ciencias:

El primero de ellos, es referido al área de Lengua y Literatura, donde mi experiencia como alumno y más tarde como profesor particular de esa asignatura me avala, ya que, por mucho que pasen los años, siempre estarán los profesores que preferían que los análisis sintácticos se hagan con "llaves" y los que preferían que se hagan con "cajas". Es cierto que en preferencia no hay nada escrito, y cada cuál puede tener su propia opinión al respecto sobre que sistema le convence más, pero el problema radica en que se dan númerosos casos de que sólo se acepta como buenos aquellos análisis presentados de la manera que más nos convence, cuando ambos son dos formas diferentes de llegar a un mismo resultado. 

El otro ejemplo es referido a las Matemáticas y a las Ciencias en general, cuando se presenta en clase una determinada fórmula o algoritmo para resolver un tipo determinado de problemas o situaciones, sin ni siquiera explicar el por qué de ese proceso para una mejor comprensión de lo que estamos haciendo más allá de la mera repetición de un mecanismo dado sin más y que estamos obligados a memorizar sin entender.

Pasa a veces también, en este último campo, que un alumno encuentra una manera de resolver un problema diferente al proceso que nosotros hemos enseñado, y que en lugar de valorar su capacidad para razonarlo y llegar a su resolución por sus propios medios, acabamos por regañarle y obligarle a hacerlo igual que todos los demás, como si fuera la única manera válida.


Con estos ejemplos lo único que quiero poner en evidencia es que, para formar ciudadanos libres y críticos, debemos favorecer su capacidad de pensamiento para razonar, asimilar y comprender aquello que están aprendiendo, para que, de esta forma, lo que trabajen en la escuela les sea significativo.

Sin embargo, como bien dice el vídeo que vimos con anterioridad, "el problema radica en que intentamos enfrentarnos al futuro a base de hacer lo mismo que en el pasado", y más aún cuando lo que hasta ahora sólo era una mala práctica docente por desgracia bastante extendida se va a convertir en norma legal por la ineptitud de quien ostenta ahora mismo las competencias educativas de nuestro país.

La única esperanza que nos queda es la de aquellos docentes que realmente creen en todo lo que venimos defendiendo y se deben totalmente a su vocación, los cuales cada vez son más y más, y se van dejando notar después de tanto tiempo a la sombra de lo que se venía considerando "normal". 

Así pues, no se trata de diferenciar entre asignaturas importantes y asignaturas que distraen, sino de hacer de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje una experiencia estética que englobe todos los campos para el desarrollo completo del ser humano y otorgue al discente la motivación necesaria para disfrutar con el día a día de lo que se viene trabajando en la escuela, en lugar de machacarle y anestesiarle con contenidos descontextualizados que acabamos estableciendo bien lejos de sus intereses, creando una ruptura muchas veces difícil de subsanar.

Para finalizar, quisiera también destacar la especial mención que hace el vídeo sobre la sobremedicación que se le da a aquellos niños que se distraen en el ámbito escolar, y la extremada facilidad y rápidez con la que llegamos a asignarles un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, pero esta cuestión ya la trataremos más a fondo en una nueva entrada en el blog.



lunes, 3 de junio de 2013

Acciones Educativas de Éxito: Grupos Interactivos y Tertulias Literarias

Fue a principios del pasado mes de Diciembre cuando se celebraron en Ceuta la XII edición de las Jornadas "Respetar es Educar", organizadas por la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (FAMPA).

Los ponentes de las Jornadas 'Respetar es Educar'
En ellas se trataron dos temas principales: Por un lado, Jesús Salido, Vicepresidente de CEAPA, acudió a la cita para realizar junto al resto de participantes un análisis crítico y exhaustivo de lo que era por entonces el anteproyecto de la LOMCE. Por el otro, pudimos disfrutar de una exposición denominada "Acciones Educativas de Éxito" de la mano de dos grandes docentes locales como son Rafael Falcón y Verónica Rivera.

Es en este último aspecto en el que quiero hacer especial hincapié en esta nueva entrada en el blog, pues no sólo tuve el placer de conocer en aquellas jornadas el trabajo que ambos docentes venían realizando en sus respectivos centros, sino que a raíz de eso he podido experimentar de primera mano dichas acciones educativas, participando en sus clases y enriqueciéndome a nivel personal y profesional de dicha experiencia, y es lo que me gustaría compartir con ustedes en esta ocasión.

Las claves para dichas acciones educativas de éxito pasa por dos premisas fundamentales: los agrupamientos heterogéneos y la participación en el aula de las familias y la comunidad educativa en general.

En lo que respecta a los agrupamientos heterogéneos podemos decir que se basa en el principio de tomar la diversidad existente en el aula, fruto de la diversidad existente en una sociedad cada vez más dinámica y plural, como un punto de inflexión a favor del desarrollo del conocimiento y el aprendizaje, es decir, una fuente natural de riqueza cultural que nos beneficia a la hora de formar en nuestros centros educativos ciudadanos completos y preparados para incorporarse de manera activa a la sociedad que les espera más allá de nuestras paredes.

Padre colaborando en el aula.
Por otro lado, con estas prácticas educativas, hacemos realidad una continua quimera de la educación: la implicación de las familias en el trabajo desarrollado en la escuela. Desde siempre ha existido entre ambos contextos, por regla general, un continuo tira y afloja que en muchas de las ocasiones ha dificultado la existencia de una relación más fluida y continuada entre el trabajo desarrollado en el aula y la vida en familia del alumnado. Sin embargo, con esta metodología las familias cobran un papel de vital importancia en la educación de sus hijos, entrando a formar parte del trabajo diario del aula, siendo testigos del desarrollo de su profesión por parte del docente y de la evolución de sus hijos y del resto de sus compañeros, creando unos lazos de unión fuertes y estables que facilitarán mucho la colaboración entre toda la comunidad educativa, favoreciendo el trabajo en equipo con un objetivo común: la educación de nuestro alumnado.

Ambas premisas se concretarán posteriormente en dos tipos de actividades principales: Los Grupos Interactivos y Las Tertulias Literarias. 

Compañeras colaborando en el desarrollo de las actividades.

Los Grupos Interactivos es la prueba evidente de que, para aprender, estar todos callados en clase con la vista al frente clavada en la pizarra y oyendo las explicaciones del docente no es la opción más acertada. Esta metodología apuesta, como su propio nombre indica, por la interacción entre los discentes, de manera que puedan apoyarse mutuamente en la consecución de la tarea: cooperación frente a competitividad.

Esto se hará a través de distintos grupos heterogéneos, que irán rotando cada periodo de tiempo establecido (normalmente unos 10 o 15 minutos) por las diferentes mesas en las que dividiremos el aula, habiendo en cada una de estas mesas una actividad diferente, así como un adulto distinto que se encargará de coordinar el trabajo de dicha mesa.

No es necesario que la persona adulta que se encargue de cada mesa tenga que saber más de los alumnos. Lo importante es la implicación de las familias en la educación de sus hijos, y que puedan interactuar en el aula, fortaleciendo las relaciones entre familias y escuela y fomentando el aprendizaje activo, frente al modelo pasivo tradicional que aún hoy día venimos repitiendo por defecto.

Desarrollo de una dinámica de Grupos Interactivos.
El docente, en ese caso, se encargará de dar las premisas previas tanto a los adultos colaboradores como a su alumnado de las actividades a desarrollar, y coordinará el aula para que todo funcione correctamente, ofreciendo los apoyos oportunos siempre que se le requiera.

La primera vez que tuve la ocasión de experimentar esta metodología en clase fue en el Colegio Público de Educacion Infantil y Primeria Santa Amelia, en Ceuta, de la mano de Rafael Falcón, tutor de una clase de 4º de Primaria, y cabe decir que fue una experiencia realmente gratificante.

Como detalle importante, al terminar la actividad, se dedica un tiempo donde todos los participantes, bajo la moderación del docente, comparten impresiones sobre el desarrollo de la misma.

Posteriormente tuve el placer de conocer el funcionamiento de Los Grupos Interactivos a nivel de Educación Secundaria en el Instituto Puertas del Campo, en Ceuta tambien, y esta vez de la mano de Verónica Rivera, profesora de Lengua Castellana y Literatura en dicho centro.

En esta ocasión decir que, al tratarse de Educación Secundaria, los tiempos para realizar este tipo de actividades son más breves, pero eso no impide que pueda realizarse con satisfacción, pues la colaboración de todos los agentes implicados es realmente destacable, siendo un aspecto fundamental para el desarrollo de la esta dinámica.

Es este último centro, junto a Verónica Rivera, donde más veces he tenido el placer de participar de esa dinámica de clase, convirtiéndome en un voluntario habitual, así como de tomar contacto también con la otra actividad que veníamos comentando: Las Tertulias Literarias.


Desarrollo de una Tertulia Literaria con la colaboración de José Luis Pazos.

En este caso la actividad se desarrolla con toda la clase sentada en círculo para realizar la lectura común de un texto, ya sea de carácter literario, periodístico o incluso legislativo, como fue el caso de la lectura de la LOMCE por parte del alumnado para su posterior reflexión y debate en el aula, siempre respetando los turnos de palabra. En este caso, las familias también tienen sitio para participar en las tertulias si así lo quisieran.

Podríamos decir que se trata de una dinámica donde, aparte de trabajar la lectura, se trabajan muchos otros aspectos que a veces olvidamos en detrimento de lo puramente académico, como es la formación de mentes pensantes y críticas, capaces de acceder a la información que se mueve a su alrededor, procesarla, analizarla y construir sus propios pensamientos a raíz de ello.

Al fin y al cabo, la educación debe consistir en eso, en crear ciudadanos libres y responsables, capaces de convivir en sociedad y desarrollar una vida lo más plena y completa posible.

Las TIC también tienen sitio en este tipo de metodología.

Después de todo, con este tipo de metodología no sólo se consigue que los alumnos accedan a los aprendizaje, sino que fomentamos entre ellos la motivación por el mismo y les hacemos sentir más productivos y satisfechos con el trabajo que vienen realizando en el aula, y todo ello dentro del marco de las competencias educativas que forman parte de la formación integral de cualquier persona.

Es por ello que, cuando se les denomina "acciones de éxito en educación", no se trata de un puro capricho, sino porque queda más que demostrado, tanto en estudios realizados como en la propia práctica diaria en el aula, que funcionan y que no sólo generan aprendizajes, sino entusiasmo por el mismo, sin lo cual alcanzar lo primero resultaría mucho más dificultoso.

Así pues, para finalizar, quiero dar las gracias a Rafael Falcón y sobre todo a Verónica Rivera por haberme permitido participar en sus clases y aprender de sus innovadores y efectivos métodos de enseñanza, lo cuál ha sido todo un placer y una gran experiencia realmente enriquecedora que recomiendo poner en práctica en cualquier aula, sin tener en cuenta aquellas voces detractoras que suelen jugar en contra de los que intentamos innovar en educación.

No hay mayor peligro para un "docente isla" que un mar de tiburones.

martes, 14 de mayo de 2013

Volar sin alas




Hace un par de días me topé con esta viñeta navegando por la red, y me llamó sobremanera la atención, debido a que en una sola imagen era capaz de verse con tanta claridad, mediante una sencilla  analogía, una idea que se viene ya de largo tiempo defendiendo.

La cuestión es que se ha repetido ya, por activa y por pasiva, hasta la saciedad, la idea de que sin inversión no puede haber crecimiento. No hace falta ser un gran entendido en economía para captar y comprender la correlación positiva que existe entre ambos factores. Sin embargo, la realidad en la que vive nuestro país es más bien diferente, y es que se pretende alcanzar el crecimiento económico recortando dicha inversión, lo cual va en detrimento del objetivo que se supone querer alcanzar.

En este caso, siguiendo la situación reflejada en la viñeta, es la educación, representada en el ala que se extrae al avión, la que sufre ese brutal recorte, y es sin ese ala que se pretende hacer que el avión  que representa al país vuele con total normalidad. Es, por tanto, de cajón, deducir que, por muy bien que funcionen los motores de la banca, el avión no tendrá estabilidad ni posibilidad de realizar un vuelo que le lleve hasta el destino del crecimiento deseado.

Es más, hagamos un ejercicio de imaginación y pongamos que vemos el otro lateral del avión, al que también le están retirando el ala. Pongamos, en este caso, que el ala representa a la inversión en investigación, desarrollo e innovación, el otro pilar fundamental para desarrollar crecimiento y progreso en un país, y que ese ala se retira para reforzar el motor que abarcar la Iglesia y las oligarquías políticas.

No se trata, ni mucho menos, de ideologías encasilladas, sino de una realidad palpable en nuestro país que necesitamos subsanar si realmente queremos hacer de España un país competente, con personas realmente preparadas y cualificadas que encuentren la oportunidad de desarrollar su vocación dentro de nuestras fronteras, y no se vean obligados a sufrir esa "movilidad exterior" hacia países que realmente sepan valorar ese potencial talento que sólo precisa de una buena oportunidad para poder desarrollarse satisfactoriamente.

Sin necesidad de ir más lejos, tenemos actualmente como noticia destacada el caso del joven español Diego Martínez Santos, que actualmente trabaja en el Instituto de Física de Partículas de Holanda y ha sido considerado por la Sociedad Europea de Física como el mejor físico de todo el continente al tiempo que en España le deniegan formar parte del Programa Ramón y Cajal, el cuál se supone que pretende traer de vuelta a nuestro país a investigadores de alto nivel. 

Es, cuanto menos, paradójico, a la vez que mejor el ejemplo que nos deja la cruda realidad para que veamos como valora España a sus grandes talentos. Serán entonces esos otros países capaces de ofrecer una respuesta adaptada a estas jóvenes mentes los que se beneficien de sus frutos y sigan haciendo crecer con ello su economía y sus progreso.

En España, o cambiamos la mentalidad de que la inversión en educación y en investigación, desarrollo e innovación no suponen más que un gasto que debemos eliminar y empezamos a verlo como una inversión capaz de abrirnos las puertas al tan ansiado crecimiento, o seguiremos cayendo en picado, sumidos en la dolorosa espiral de los recortes y la deuda. 


Invertir en educación significa invertir en progreso, e invertir en progreso es invertir en futuro, nuestro futuro: el de todos.

jueves, 9 de mayo de 2013

¿Mejora de la "calidad"?

Hoy, 9 de Mayo de 2013, está teniendo lugar en España una huelga general de carácter histórico, pues abarca a todos los niveles educativos, desde infantil hasta la universidad, y está secundada por toda la comunidad educativa, es decir, alumnado, profesorado y familias.

¿La consigna de esta huelga? Está claro: parar la Ley Orgánica de Mejora de la "Calidad" Educativa, esto es, la LOMCE. Y sí, he puesto entre comillas la supuesta calidad que promulga la ley, debido al dudoso uso correcto de la misma dentro del marco que promueve esta reforma.

Primero, porque su manera de entender la calidad es mediante la competitividad y la mercantilización de las aulas, tratando al alumnado como pura mercancía de intercambio en el mercado laboral. Se pone, pues, el acento en los resultados, es decir, en el producto final, pero no en los procesos educativos que se deben seguir para formar ciudadanos libres más allá de mera mano de obra barata.

Así pues, la escuela pasa a ser una empresa, donde los alumnos con problemas de aprendizaje o necesidades específicas de apoyo educativo pasarán a ser considerados productos desechables y apartados del sistema, contradiciendo cualquier filosofía de inclusión educativa y convirtiéndose en una escuela diferencial, elitista y segregadora.

Es entonces cuando yo me pregunto si es esto lo que entendemos por calidad educativa. Hemos luchado durante años para que la calidad en la educación vaya ligada a dar una respuesta integradora y global, pero a la vez personalizada y ajustada, a todos y cada uno de los alumnos que acogen nuestros centros públicos, sean del carácter que sean dichos alumnos.

Una educación de calidad es aquella que entiende que, en una sociedad cada vez más diversa, no se puede aplicar una formula estandarizada para todo el alumnado. Pongamos como ejemplo la siguiente viñeta:


Como ya decía Albert Einstenin, "todo el mundo es un genio, pero si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, creerá toda su vida que es un estúpido". 

Es por ello que la aplicación de evaluaciones generalizadas y descontextualizadas no suponen, ni mucho menos, una respuesta real a las necesidades de nuestro alumnado, sino que, por el contrario, les ponen un listón, basado mayormente en la memorización de contenidos, que deben superar para seguir avanzando si no quieren quedar relegados a un segundo plano.


Me refiero, evidentemente, al sistema de reválidas y exámenes de carácter externo a la escuela, que suponen una cruel injusticia para quien tiene dificultades, temporales o permanentes, para seguir el camino que se nos dicta desde la administración.

Dar prioridad al contenido instrumental y memorístico, olvidando que un ser humano, para ser realmente autónomo y competente, necesita desarrollarse en todas las áreas del saber, es un error garrafal que pagaremos muy caro, porque una sociedad, para ser avanzada, necesita progresar, y sólo es posible progresar si invertimos en educación, pues en los alumnos de hoy estará el desarrollo del mañana. Entender esta realidad es tarea fundamental para comprender que en nuestras manos está su futuro, y debemos hacer todo lo posible porque lleguen a buen puerto. 

 ¿Os acordáis cuando a los que éramos zurdos se nos intentaba corregir y se nos obligaba a escribir con la mano derecha porque se supone que era lo "correcto"? Pues imaginaros un sistema educativo que entiende que sólo hay una forma correcta de progresar a través del mismo y no admite variantes, y si las hay, jamás tendrán la misma validez. 

Me sigue sorprendiendo, por tanto, que con toda la importancia que se le ha dado en los últimos años al desarrollo de las competencias educativas, acabemos volviendo al pasado donde se ve al alumnado como un simple vaso vacío que debemos llenar de contenidos sin significado alguno para ellos.

Después de todo, ¿qué se puede esperar de una ley que no ha contado con el debido diálogo y consenso de todos los agentes educativos implicados? Es curioso como unos políticos a los que se les llena tanto la boca con la palabra "democracia" hagan tan poco uso de la misma a la hora de tomar sus decisiones, las cuales nos acaban afectando a todos.

Que conste que, ni mucho menos, al ser crítico con este nuevo proyecto de ley, entienda que el sistema educativo actualmente funciona como debería. Es más, desgraciadamente, muchos de los cambios que esta ley quiere introducir como definitivos, ya se producen en muchas escuelas y centros de nuestro país, y es algo que debemos paliar. 

Es por ello que soy de la idea de que debemos cambiar nuestro sistema educativo vigente, pero ese cambio debe ser un cambio a mejor, un cambio  acordado por todos y que beneficie a todos, y no sólo a corto plazo, sino con miras al futuro, con miras al desarrollo de una sociedad avanzada, una sociedad que invierta en formación y en progreso. He ahí la respuesta al tan ansiado crecimiento económico que se dice querer alcanzar. 

Al fin y al cabo, y como reza la pancarta de la fotografía que acompaña estas palabras, "el maestro, luchando, también está enseñando". Luchemos todos por nuestro futuro, luchemos todos por la escuela que queremos. 





miércoles, 8 de mayo de 2013

Ante todo, familias

Hablamos a menudo que la escuela tiene el deber de adaptarse para dar respuestas a la realidad en la que vive su alumnado, y en muchos de los casos así lo hacemos quienes estamos comprometidos con nuestra vocación docente, pero hay veces en las que, por defecto, tendemos a continuar con costumbres y tradiciones que arrastramos ya desde antaño.

Hace pocos días hemos festejado el "Día de la Madre", una celebración que, como el "Día del Padre", está bien arraigada en nuestra sociedad. Cuando llegan esos días, en las escuelas hacemos que los alumnos preparen trabajos manuales a modo de regalo para sus progenitores, pero caemos fácilmente en los estereotipos típicos que atribuimos a ambos roles - el de padre y el de madre - y terminamos haciendo cosas como el famoso colgador del retrovisor con el lema "no corras, papá" como si aún viviéramos en el siglo pasado y fuera "el hombre de la casa" el único que puede sentarse ante un volante.

Es más, si ahondamos todavía más en el meollo del asunto, vemos que los modelos de familia que hoy en día existen en nuestra sociedad cada vez son más diversos y variados. Así pues, podemos encontrarnos, además de con la familia considerada "tradicional", con familias monoparentales, familias con progenitores del mismo sexo, familias que hayan sufrido algún proceso de separación y/o divorcio, etc.

Mantener el esquema de padre y madre como la única opción posible, tanto a nivel de escuela como a nivel de sociedad, es negar la realidad de los tiempos en que vivimos y cerrarnos a reconocer que estamos inmersos en una sociedad diversa y plural, en la que todas las personas tienen cabida y merecen ser reconocidas como tal.

Es por ello que creo que una propuesta viable sería sustituir los días del padre, de la madre, etc. por un día único llamado "Día de la Familia". De esa manera no estaríamos discriminando a nadie por situarse en el seno de una familia que no responda a los prototipos de lo que venimos defendiendo - de manera consciente o inconsciente - como único modelo de familia posible.

Así pues, la inclusión no debe darse sólo a nivel de escuela, sino a nivel de sociedad, y cualquier alumno puede no sentirse totalmente partícipe de su grupo clase si ya se siente discriminado por no poseer las condiciones familiares de lo que se viene considerando "normal". 

Después de todo, la mayor educación en igualdad es aquella que se desarrolla enseñando a respetar las diferencias. Al fin y al cabo, ¿alguno de nosotros es capaz de definir o tiene derecho a definir lo que es o no es "normal"?



martes, 30 de abril de 2013

"La escuela pública, causa de justicia"

Hoy, más que compartir una reflexión personal, os dejo a vuestra disposición la intervención de Miguel Ángel Santos Guerra, Doctor en Ciencias de la Educación y Catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, durante las Jornadas en Defensa de la Escuela Pública celebradas en la ciudad de Ceuta hace un par de semanas y de las que ya he hablado con anterioridad.

Os aseguro que merece mucho la pena aprender de las sabias palabras de este gran docente. ¡Disfrútenlo!

(Parte 1/2)

                                                                   
(Parte 2/2)