miércoles, 8 de mayo de 2013

Ante todo, familias

Hablamos a menudo que la escuela tiene el deber de adaptarse para dar respuestas a la realidad en la que vive su alumnado, y en muchos de los casos así lo hacemos quienes estamos comprometidos con nuestra vocación docente, pero hay veces en las que, por defecto, tendemos a continuar con costumbres y tradiciones que arrastramos ya desde antaño.

Hace pocos días hemos festejado el "Día de la Madre", una celebración que, como el "Día del Padre", está bien arraigada en nuestra sociedad. Cuando llegan esos días, en las escuelas hacemos que los alumnos preparen trabajos manuales a modo de regalo para sus progenitores, pero caemos fácilmente en los estereotipos típicos que atribuimos a ambos roles - el de padre y el de madre - y terminamos haciendo cosas como el famoso colgador del retrovisor con el lema "no corras, papá" como si aún viviéramos en el siglo pasado y fuera "el hombre de la casa" el único que puede sentarse ante un volante.

Es más, si ahondamos todavía más en el meollo del asunto, vemos que los modelos de familia que hoy en día existen en nuestra sociedad cada vez son más diversos y variados. Así pues, podemos encontrarnos, además de con la familia considerada "tradicional", con familias monoparentales, familias con progenitores del mismo sexo, familias que hayan sufrido algún proceso de separación y/o divorcio, etc.

Mantener el esquema de padre y madre como la única opción posible, tanto a nivel de escuela como a nivel de sociedad, es negar la realidad de los tiempos en que vivimos y cerrarnos a reconocer que estamos inmersos en una sociedad diversa y plural, en la que todas las personas tienen cabida y merecen ser reconocidas como tal.

Es por ello que creo que una propuesta viable sería sustituir los días del padre, de la madre, etc. por un día único llamado "Día de la Familia". De esa manera no estaríamos discriminando a nadie por situarse en el seno de una familia que no responda a los prototipos de lo que venimos defendiendo - de manera consciente o inconsciente - como único modelo de familia posible.

Así pues, la inclusión no debe darse sólo a nivel de escuela, sino a nivel de sociedad, y cualquier alumno puede no sentirse totalmente partícipe de su grupo clase si ya se siente discriminado por no poseer las condiciones familiares de lo que se viene considerando "normal". 

Después de todo, la mayor educación en igualdad es aquella que se desarrolla enseñando a respetar las diferencias. Al fin y al cabo, ¿alguno de nosotros es capaz de definir o tiene derecho a definir lo que es o no es "normal"?



martes, 30 de abril de 2013

"La escuela pública, causa de justicia"

Hoy, más que compartir una reflexión personal, os dejo a vuestra disposición la intervención de Miguel Ángel Santos Guerra, Doctor en Ciencias de la Educación y Catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, durante las Jornadas en Defensa de la Escuela Pública celebradas en la ciudad de Ceuta hace un par de semanas y de las que ya he hablado con anterioridad.

Os aseguro que merece mucho la pena aprender de las sabias palabras de este gran docente. ¡Disfrútenlo!

(Parte 1/2)

                                                                   
(Parte 2/2)

                                                                     

martes, 23 de abril de 2013

Menos leer el Quijote y más fomentar la pasión por la lectura.

Dejando claro mi total respeto hacia la obra de Cervantes, he elegido este título, fruto de una reflexión mía en el día de hoy, para mi nueva entrada en el blog con la intención de hacer una crítica constructiva sobre los malos hábitos de lectura de los que siempre damos queja.

"España no es que sea un país que lea poco y mal, España es un país que enseña mal a leer". Con esas palabras tan contundentes se refería Fernando Trujillo (@ftsaez) durante su intervención en las jornadas comentadas en el post anterior a una realidad cada vez más palpable en nuestra sociedad: Denunciamos la falta del hábito de lectura entre nuestro ciudadanos, pero seguimos sin modificar la forma en que acercamos a esos ciudadanos a la lectura.

He querido aprovechar que hoy es el Día del Libro para hacer una reflexión acerca de este tema. Como buen amante de la literatura que soy, me entristece ver el poco valor que reciben los libros en nuestra sociedad por regla general. Sin embargo, no podemos quedarnos ahí, sino que debemos buscar de donde parte esta carencia para poder establecer soluciones al respecto. 

Por un lado, tenemos una escuela que enseña la literatura desde la imposición de obras literarias que debemos leer para aprobar (que no para aprender) y el estudio memorístico de las mismas y de la vida de los autores que las escribieron.

Es de cajón pensar que mediante esta metodología lo único que conseguimos es despertar en el alumnado un rechazo a la lectura, ya que ésta se ve como una materia escolar impuesta en contra de su voluntad más que como una afición capaz de aportarle diversión, emociones y nuevos conocimientos a su persona.


Sin embargo, no sólo queda ahí el asunto en cuestión, ya que, por el otro lado, tenemos unos hogares donde, por regla general, no se practica la lectura como un hábito cotidiano como puede ser, por ejemplo, ver la televisión. Sabemos de sobra el patrón que tienen los niños de inspirarse en lo que se hace en su casa o en sus entornos de referencia para reproducir también esas pautas y comportamientos, haciéndolos suyos. Conseguir, pues, que adquieran el gusto por la lectura, es mucho más difícil cuando no lo percibe en su contexto como tal.

 Es por eso mismo que, por mucho que le digamos a un alumno desde la familia y desde la escuela lo importante que es leer, mientras no consigamos presentarle la lectura como una afición y no como una obligación, poco podremos hacer al respecto.

Para ello el favorecer la libre elección de la obra que queremos leer es una pieza clave. ¿Cuántos de nosotros ha descubierto su pasión por la lectura llegada ya a una edad más madura cuando ha encontrado el tipo de libro que se adaptan a su persona o quién no guarda algún tipo de sentimiento negativo hacia alguna obra literaria concreta que tuvo que leer y estudiarse por obligación o hacia el profesor o profesora que se la impuso sin conseguir despertarle la pasión por aquello que tenía delante?


No cometamos nosotros el mismo error. No permitamos que esos patrones viciosos se repitan en nuestras casas o en nuestras escuelas. Tenemos un gran abanico de herramientas favor, y unas grandes aliadas en estos casos que no debemos olvidar: las bibliotecas. 

Tener una biblioteca de centro o de aula, donde el alumnado pueda escoger libremente la obra literaria que quiere leer, el poder después hacerla suya y compartirla con sus compañeros, así como el animarles a ser capaces de componer sus propios textos una vez están motivados con la tarea, resulta mucho más productivo y enriquecedor tanto para el que enseña como para el que aprende.

Para finalizar os dejo el siguiente cortometraje, ganador al Oscar como mejor corto animado en 2012, y muy relacionado con el tema que estamos tratando: "Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore". Merece mucho la pena, y de él se puede sacar una importante y sabia lección. ¡Disfrútenlo!




lunes, 22 de abril de 2013

Experiencias de éxito en educación

Durante la semana pasada tuve el placer de participar en unas jornadas educativas en las que, además de contar con la presencia de dos grandes docentes como son Fernando Trujillo (@ftsaez) y Miguel Ángel Santos Guerra, se expusieron una serie de ideas, proyectos y experiencias de carácter innovador bastante interesantes, y todas ellas con un principio muy claro: la escuela pública debe dar respuesta a todos, sin excepción.

En palabras del Propio Fernando Trujillo, "somos la escuela que busca la calidad sin perder de vista la equidad". Esta idea quedó bastante patente por parte de los 13 centros educativos - entre los que se encontraban centros de educación infantil y primaria, educación secundaria y educación de adultos - que nos presentaron las diferentes experiencias educativas que vienen poniendo en práctica en sus centros.

Estas experiencias iban desde el uso de las pizarras digitales interactivas en clase o los blogs de aula hasta la creación de verdaderas comunidades de aprendizaje capaces de implicar a toda la comunidad educativa.

Para más información sobre las diferentes experiencias educativas abarcadas durante estas jornadas os dejo a continuación un enlace donde poder descargar el tríptico-resumen de las mismas y también los siguiente artículos en los diarios locales "El Faro de Ceuta" y "Ceuta al día".

En próximas entradas desarrollaré algunas de estas experiencias innovadoras que he tenido la fortuna de conocer de manera más pormenorizada.

Por ahora finalizo la entrada con el mensaje optimista que se nos trasmitió en estas jornadas: otra escuela es posible, y existen múltiples experiencias educativas de éxito desarrolladas por docentes realmente implicados con su vocación para demostrarlo. Compartir esas experiencias con otros docentes y con el resto de la comunidad educativa será clave para encontrar el respaldo necesario que nos mantenga en el buen camino, y las posibilidades que nos brindan las tecnologías de la información y la comunicación son una gran herramienta a nuestro favor.

Sólo con compromiso, esfuerzo y motivación llevaremos con éxito a la práctica cualquier utopía que nos propongamos en educación.

lunes, 8 de abril de 2013

"Somos los mismos, somos distintos, pero nos llaman multitud".

Elijo este título para esta nueva entrada porque creo que no hay mejor frase para resumir lo que ha sido para todos nosotros el #EABE13:  personas diferentes pero con muchas cosas en común, las cuales nos unen a todos en esa gran multitud, donde, como si de una gran familia se tratase, todos encontramos nuestro sitio y salimos reforzados, llenos de energía y con ganas de seguir trabajando y luchando por aquello en lo que creemos y por lo que estamos todos aquí.

Llegada al #EABE13
Es por ello que me parece la ocasión idónea para retomar este blog, el cual tenía ya bastante dejado de lado, y compartir con todos vosotros mis sensaciones como persona recién estrenada en el #EABE. 

Para quién no sepa lo que es #EABE, os dejo este enlace a su blog donde queda bien resumido tanto lo que  es como lo que no es: http://eabe13.wordpress.com/acercade/

Para mí, #EABE13 ha supuesto la ocasión de ver materializado todo aquello que siempre he considerado necesario y fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Trabajando por Nodos, Proyectos y Talleres
Que padres y madres de alumnos, docentes de todas las áreas y niveles y estudiantes nos reunamos de forma totalmente libre y voluntaria porque nos une la idea de que una educación mejor es posible es algo que te hace sentir tanto pequeño como grande a la vez: Pequeño porque ves que hay muchísimas personas realmente involucradas que llevan trabajando ya tiempo en todos esos aspectos que tú sólo has podido soñar o aplicar de forma modesta las pocas veces en la que has tenido ocasión de trabajar, y grande porque esta vivencia te hace crecer tanto a nivel profesional como personal y también darte cuenta de que no estás solo a la hora de proseguir con la cruzada que nos conduzca a la escuela que queremos, una escuela actualizada y que responda a las necesidades de los tiempos que corren, inclusiva y de calidad, de todos y para todos.

Mapa de asistencia al #EABE13 
Por otro lado, tienes la ocasión de conocer a personas realmente increíbles procedentes de todas partes de España, así como de volver a saludar a buenas personas ya conocidas y poder desvirtualizar a otras tantas que sólo conocías a través de la red. En sólo dos días se crean lazos realmente sólidos, y también proyectos e ideas en común que cogen forma y suponen para todos una motivación para seguir innovando en educación. Se crea de esta manera todo un entorno de aprendizaje en el que todos y cada uno de los participantes se encuentra implicado, y donde te faltan horas para abarcarlo todo, así como lamentas no ser capaz de dividirte para poder participar en todos y cada uno de los nodos y talleres que este encuentro te ofrece.

Es por todo ello que me encuentro sumamente agradecido a todas aquellas personas que han trabajado duramente para que este encuentro sea posible, así como también a todas aquellas que han hecho de mi estancia en este #EABE13 una vivencia inolvidable. 


 Así pues, si tuviera que resumir mi experiencia en el #EABE13 con una sola palabra diría que ha sido intensa, pues es increíble lo que esos dos días pueden dar de sí, aunque finalmente acaba sabiéndote a poco, y no porque no haya estado a la altura de las expectativas que genera, sino porque deseas que una experiencia tan fructífera y gratificante como ésta no tenga que llegar a su fin. 


Sin embargo, sabemos que para nada es el fin, sino 
el principio de un nuevo viaje que nos llevará hasta el próximo #EABE14 en Úbeda. Ahora toca seguir trabajando en todo aquello que nos ha unido aquí, en todo aquello que hemos ideado, y hacer que todo lo compartido por los presentes deje de ser una simple utopía para convertirse en realidad. 

Al fin y al cabo, como dice la canción que tanto nos ha marcado en este encuentro, son los sueños los que cambian el destino de los hombres y de las naciones, y durante estos dos días, a pesar de haber descansado poco, hemos soñado mucho.

 Ahora nos toca seguir construyendo el camino que haga de todos esos sueños un destino firme al que todos podamos llegar.

 





jueves, 24 de mayo de 2012

"La cultura del esfuerzo"


Ese es el título de mi último artículo publicado en la revista "Al Margen" que se edita en la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta, de la cual he sido un asiduo colaborador, y que con este quinto número cierra su producción con un especial de 96 páginas a todo color.


Este proyecto nació de un grupo de estudiantes de dicha Facultad, motivados por crear un medio en la misma donde recoger sus inquietudes y experiencias, así como por compartir con el resto de la comunidad educativa una amplia gama de contenidos relacionados con la educación y la cultura. Para ello contaron con el apoyo de varios profesores de la Facultad para sacar el proyecto adelante con mucho esfuerzo y sacrificio.


El fruto de ese trabajo han sido cinco ejemplares que se han ido publicando a lo largo de estos tres últimos años y que, con el ejemplar de hoy, llega a su fin, organizando para ello los responsables de la misma un acto conmemorativo a puertas abiertas en el salón de actos de la Facultad.


Os dejo a continuación mi particular artículo de opinión publicado en dicha revista. Espero que os guste. Gracias por vuestra atención :)

‘Son tiempos difíciles los que ahora corren para la educación en nuestro país. Todo lo que concierne a este tema se ha convertido, por desgracia, en el particular campo de batalla de las dos fuerzas políticas predominantes, encarnizadas ambas en una absurda lucha sin cuartel que, lejos de favorecer lo que se dice querer defender, nos lleva a una  política de corral sumergida en una cíclica espiral cuyo epicentro comienza, termina y vuelve a comenzar en el propio ombligo de cada partido, ya que se anteponen las rencillas e intereses personales al bien común de un sistema educativo bien consolidado en nuestro país.
En medio de todo este panorama, con leyes educativas fluctuantes y cambiantes, las cuales parecen estar prediseñadas para usar y tirar, nos seguimos encontrando con una creciente ola de abandono y fracaso escolar que se produce día tras día en nuestras aulas, al igual que con un gran cantidad de buenos estudiantes de nuestro país que deben viajar al extranjero para poder hacerse un hueco de rigor y destacar en su materia específica. 
Y lo peor de todo ya no es que esto esté pasando, sino que terminamos aceptando tales hechos como normales y necesarios, y no nos molestamos en cuestionarnos nada de lo que está aconteciendo a nuestro alrededor. Es mejor vivir en la ignorancia. 
Por desgracia, España está demasiado ocupada escuchando las miserias de “la princesa del pueblo” que un día tras otro repite la misma retahíla a cambio de ganar miles y miles de euros, contratando a jugadores de fútbol por cifras millonarias, o siguiendo el día a día de la vida de unos cuantos personajillos anónimos que entran en una casa vigilada por cámaras (la cual mancilla el nombre del buen George Orwell) y ya se creen dioses de la televisión. Lamentablemente, en nuestro país hemos pasado de la cultura del esfuerzo a la cultura del pelotazo, con modelos televisivos que apuntan al dinero fácil a cambio de vender su dignidad. 
En este contexto, parece ser que, para triunfar en España, ser brillante no es lo que se lleva, aunque muchos se esfuercen en vendernos el concepto de excelencia a toda costa, olvidando por completo la filosofía de inclusión en la que deberíamos movernos. Y digo deberíamos porque en situaciones así siempre lo más fácil es echarle el muerto a otros factores o agentes implicados, pero cualquier avance frente a una situación adversa debe nacer de la autocrítica, para así averiguar que es lo que debemos mejorar y cuál sería el mejor modo de llevarlo a cabo. 
Cierto es que tanto la escuela pública como la inversión en ciencia, investigación y desarrollo están siendo uno de los principales objetivos de la denominada política de austeridad, pero no podemos limitarnos a achacar solamente a esa cuestión el debate que ahora nos acontece. 
No es mi intención “meter el dedo en la llaga” ni mucho menos señalar a nadie, pero cualquiera que conozca mínimamente la realidad de nuestros centros educativos sabe que esa cultura del esfuerzo de la que hablábamos, en gran parte de las ocasiones, muere mucho antes de llegar al discente, por culpa de la existencia de maestros y profesores sin vocación por su profesión, que con su apatía y poca dedicación, lo único que terminan por trasmitirle al alumnado es la aversión por su asignatura y, en muchos de los casos, también por la escuela en general, matando así la poca motivación que podía quedar vigente. 
Nuestra implicación y motivación en este sentido debe resultar una pieza clave en hacer que la escuela siga funcionando como motor de cambio en la mejora de la sociedad. Para ello, lo principal es aceptar los cambios que han venido aconteciendo hasta ahora y actuar en consecuencia. 
Como docentes, hemos perdido nuestra anterior supremacía, aunque a muchos les cueste aceptarlo. Ya no somos los grandes poseedores de todo el saber existente hasta la fecha. En la era de la información y del conocimiento en la que nos vemos inmersos, sabemos que Internet nos ha cogido la delantera. El conocimiento ya no es fijo, sino que se encuentra sometido a constante cambio, y se actualiza a una velocidad tan vertiginosa que continuar en el anterior modelo educativo del docente como trasmisor de la información es frenar el avance de nuestro alumnado, que se siente mucho más cómodo moviéndose en un entorno – la red – que se ha convertido para ellos en su hábitat natural. 
            Entran aquí en juego las denominadas competencias que tanto que hablar han dado últimamente. Pero esas competencias sólo pueden afrontarse si cambiamos de antemano el paradigma con el que afrontamos nuestra profesión docente. Se trata de ejercer como asesores del aprendizaje, facilitando al alumnado las estrategias y los criterios fundamentales y necesarios para localizar, analizar, contrastar, procesar y sintetizar su propio conocimiento, así como de hacerlo suyo, y relacionarlo con otros contenidos ya trabajados con anterioridad o con las propias vivencias y experiencias. En definitiva, se trata de hacer al alumno lo bastante crítico y autosuficiente para pensar y poder valerse por sí mismo en los tiempos en los que les ha tocado vivir. 
            Para ello es necesario, a su vez, que en los programas educativos que se nos ofrecen en nuestra preparación universitaria también estén actualizados y adaptados para ofrecernos el bagaje pedagógico necesario para llevar con éxito esta misión. 
            Considero que la formación universitaria del magisterio y el profesorado siempre ha carecido del merecido prestigio que debería tener, ya que en las manos de estos profesionales estará en juego el futuro de nuestros alumnos de hoy. Fomentar el cambio de mentalidad desde estos niveles y cambiar esos estereotipos y prejuicios que se generan hacia nuestra profesión está también en nuestras manos. 
Empezar a tomar consciencia de todos estos factores debe ser el primer paso en cada uno de los ámbitos involucrados en la educación, y para ello la colaboración e implicación de la familia en las escuelas debe ser también esencial para darle un sentido pleno a lo que desarrollamos en las aulas y que eso tenga después continuidad en el hogar de cada uno de nuestros alumnos y alumnas. 
            Sólo la verdadera concienciación e implicación de todos los agentes que constituyen el ámbito educativo, desde las altas esferas legislativas hasta la realidad concreta de cada aula y cada centro, logrará paliar y frenar muchos de los problemas con los que nos encontramos hoy en día en nuestras escuelas y, por consiguiente, en nuestra sociedad. 
Al fin y al cabo, no sólo instruimos mentes, también formamos personas.’

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA NAVAJA DE OCKHAM

A veces la atención a la diversidad no requiere tanta complicación como en principio nos puede parecer. Sin ir más lejos, existe prácticas muy sencillas con las que se pueden atender perfectamente la heterogeneidad presente en cualquier aula ordinaria y respetar los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje; prácticas que quizás acabamos rechazando por no considerarlas compatibles con la enseñanza tradicional de la que todos hemos mamado y que tendemos como vicio a reproducirla posteriormente a pesar de conocer sus limitaciones.  Como bien dice la teoría de La Navaja de Ockham, en gran parte de las ocasiones la respuesta suele ser la propuesta más sencilla.

Así pues, simplemente estableciendo diferentes propuestas de actividades en el aula y ofreciendo a los alumnos la posibilidad de elegir la que (o las que) crean más acertada en función de lo que les interese o necesiten aprender, o repartirse las distintas propuestas de actividades entre ellos y luego compartirlas con el resto de compañeros podemos fomentar mucho más la implicación en el aprendizaje, ya que han sido libres de elegir lo que quieren trabajar, y al mismo tiempo estamos teniendo en cuenta la heterogeneidad en el aula y los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje allí existentes.

Otra opción es fomentar también el hecho de que los alumnos puedan interaccionar entre sí, colaborar en la consecución de tareas y promover la función tutorial de igual a igual, ya que esto también incluye un componente altamente motivador y le hacemos sentir como sujetos activos de su propio aprendizaje, sintiéndose protagonistas de la actividad y viendo que también ellos pueden aportar cosas, no sólo el docente.

Para esto es necesario que lo acompañemos de unas actitudes en clase muy bien trabajadas y fomentar comportamientos responsables que respalden todo este planteamiento.

El último requisito que nos falta para completar el puzzle es la implicación del propio docente en la forma de trabajar aquí planteada pero, por desgracia, parece que a la hora de salirse del camino que implica menos esfuerzo es cuando éste acaba recurriendo a la Navaja de Ockham...