sábado, 27 de febrero de 2016

"El adulto que aún era niño"

Hace poco volví a ver una película que a menudo visionaba en mi infancia por sus continuas reposiciones en televisión y porque era una película que nos encantaba a toda la familia. Esta película se titulaba "Big" y estaba protagonizada por el gran Tom Hanks cuando aún era tan solo una joven promesa del cine.

Si aún no la has visto o ya no la recuerdas, te recomiendo que le eches un ojo antes de seguir leyendo la presente entrada del blog, puesto que lo que aquí vengo a contar está muy relacionado con el entresijo de la trama y no quisiera estropearte nada del largometraje.

Así pues, cabe recordar que el argumento de nuestra película trata de un chaval que, cansado de ser un crío y de las desventajas que ello le conlleva, desea una noche hacerse mayor. Su sorpresa vendrá cuando amanezca al día siguiente y se vea transformado en un adulto, aunque por dentro no haya dejado de ser un niño.

Una vez adulto, nuestro protagonista tiene que buscar la manera de subsistir, y consigue un empleo en una tienda de juguetes donde su jefe empieza a ver en él un gran potencial para diseñar nuevos productos y anticipar el éxito o el fracaso de algunos que ya tenía en mente la empresa.

¿Cuál era el secreto de este empleado para ser capaz de dar lo mejor de sí en su trabajo? Fácil y sencillo: nunca había dejado de ser niño, aunque su aspecto físico dijera lo contrario.

Mientras que la empresa intentaba averiguar que productos se venderían mejor mediante extensos análisis de marketing y estudios estadísticos, el adulto que aún era niño lo miraba todo de una forma mas inocente y sencilla, donde lo más destacable eran las posibilidades que le aportaban ese juguete a su niño interior.

¿Y qué pasa con nuestro niño interior? ¿Lo tenemos en cuenta nosotros cuando trabajamos en Educación? Después de todo, no podemos olvidar, y más en nuestra profesión, que nosotros también una vez fuimos niños, y que parte de ese niño que fuimos sigue habitando dentro de cada uno de nosotros y de nosotras, aunque a menudo no lo veamos o no lo sepamos encontrar.

Estar en concordancia y sintonía con él nos ayudará a entender mejor a nuestro alumnado, actuando con la madurez de un adulto pero con el conocimiento de causa de un niño, un niño que tiene una forma de ver y comprender el mundo aún muy distinta a la nuestra, la cual, si queremos llegar realmente a ellos, no podemos obviar.

Nuestra posición privilegiada nos ofrece la oportunidad de conectar dos formas complementarias de vivenciar un mismo mundo, sirviendo de nexo para que las nuevas generaciones vayan adquiriendo nociones y experiencias respecto al mismo, y vayan forjando así una visión lo más completa, global y crítica posible de éste, pero siempre respetando sus ritmos y sus procesos madurativos.

Por lo tanto, esto no lo podemos hacer, ni mucho menos, construyendo la casa por el tejado, sino fijando fuertemente los cimientos, entendiéndose por estos el buen desarrollo del autoconcepto y de la autoestima, la buena gestión de las propias emociones y potenciando el afán por el conocimiento que todo niño y niña trae consigo de forma innata, ofreciéndole las herramientas, situaciones y estrategias adecuadas conforme a la edad o estadio del desarrollo en el que se encuentre.

Porque los niños y niñas tienen un fuerte deseo de conocer y explorar el mundo que les rodea, pero chocan de lleno con la manera en la que nosotros le queremos enseñar. Debemos tener en cuenta que no podemos limitarnos a dar explicaciones al respecto desde nuestra posición de adulto lógico y analítico, sino que tenemos que situarnos a su nivel de comprensión y entendimiento, mucho más activo y experimental, para, desde ahí, ir construyendo los distintos aprendizajes.

Así pues, debemos entender que el error es un factor fundamental para que se produzca el aprendizaje, y penalizarlo con mensajes negativos (que a menudo se convierten en descalificaciones hacia el propio alumno y hacia su trabajo realizado) no es la mejor manera de proceder, pues lo idóneo sería reconocer el esfuerzo hecho por el alumno y animarle a superarse a sí mismo porque estamos convencidos de que puede hacerlo mucho mejor.

Recordad, además, que en nuestro afán por ejercer con esmero nuestro rol de adulto, a menudo confundimos conceptos, y al término madurez le acoplamos la definición de serio y de rígido, cuando la madurez realmente es un grado que nos brinda la oportunidad de afrontar la vida como adultos sin perder de vista al niño que fuimos, sabiendo disfrutar de la misma como tales.

Porque la Educación no tiene por qué ser sinónimo de aburrimiento ni de monotonía, porque podemos hacer que nuestras clases sean mucho más atractivas tanto para nuestros discentes como para nosotros mismos si conocemos de antemano qué temas les atrae y qué cosas les motiva, y porque, como pasaba en el caso de nuestra película, a menudo ocurre que una intuición basada en el saber generado por la propia experiencia (y, en nuestro caso, reforzado por la diferente formación recibida) vale mucho más que un sinfín de documentos escritos por personas que lo observan todo desde la grada y establecen conclusiones sin bajar al terreno de juego.

En nuestra mano queda al final, de manera directa, la responsabilidad de dar a nuestro alumnado una atención lo más completa y acorde posible. Por lo tanto, una vez en el aula, cuando tengas al alumnado frente a ti, y te dispongas a proceder, no olvides preguntarte si el niño o niña que fuiste un día estaría orgulloso del maestro o maestra que has llegado a ser. Y recuerda que, si no encuentras la respuesta, no tienes más que echar un vistazo a tu interior.


miércoles, 20 de enero de 2016

Press Start

Últimamente estoy leyendo bastantes noticias que hablan de los aspectos positivos de los videojuegos y de su posibilidades en Educación. Sin embargo, hasta hace bien poco, y como normal general, el mundo de los videojuegos ha estado sufriendo un tremendo bombardeo por parte de los medios de comunicación y de otros colectivos que los demonizaban como el origen de todos los males que acontecen en nuestra sociedad.

Mentiría si os dijera que la idea de escribir sobre este tema me llega a partir de estos hechos, pues llevo ya tiempo pensando en escribir una entrada al respecto en la que poder reflejar mis propias experiencias y mis propias reflexiones sobre el mismo.

Lo primero de todo es decir que siempre he sido un apasionado de los videojuegos (gamer es el término que se utiliza hoy día para definirlo), y desde bien pequeño he invertido tiempo de ocio en ello, ya fuera solo o en compañía de algún familiar. Recuerdo perfectamente que en mi casa supervisaban siempre los videojuegos a los que jugaba, y además se interesaban en saber de qué iban o qué me parecían.

Con el tiempo ese rol fue cambiando, ya que, al crecer, era yo quien jugaba junto a mi hermano pequeño, al tiempo que iba guiándole en este mundillo y también tenía control sobre que videojuegos jugaba y me interesaba sobre que impresión le ocasionaban.

Fue por entonces cuando, por primera vez, reflexioné sobre todo lo que mi hermano pequeño estaba aprendiendo gracias a esos videojuegos, aunque aún estaba demasiado anclado en el concepto de enseñanza tradicional que estaba yo recibiendo como para plantearme si quiera la posibilidad de incorporarlos al aula.


Sin embargo, hoy en día lo miro con retrospectiva y reflexiono al respecto, y debo decir que los videojuegos tienen un gran potencial latente que podemos incorporar a nuestro trabajo en clase:

- Nos dan la posibilidad de aplicar el razonamiento lógico en la resolución de puzzles y acertijos.

- Aumentan nuestra capacidad de atención y de concentración, y además mejora nuestra velocidad de reacción.

- Nos obliga a generar respuestas rápidas y eficaces ante situaciones nuevas e inesperadas.

-Nos ayudan a aprender de los errores y a enmendarlos para alcanzar nuestro objetivo.

- Debemos interpretar mapas y buscar atajos o caminos ocultos para poder orientarnos en el juego y que no se nos escape nada.

- Se fomenta la lectura comprensiva al tener que estar atentos a los mensajes que aparecen en pantalla o que otros personajes nos trasmiten, para actuar o responder en consecuencia. Es más, en mucho de los casos, estos videojuegos vienen en otro idioma (mayormente en inglés) y gracias a ello también mejoramos nuestra competencia lingüística en lengua extranjera.

- Muchos de ellos narran grandes historias que nos acercan al gusto por la literatura, y además, en muchas ocasiones, los videojuegos guardan relación con diferentes campos del conocimiento como son la historia, la ciencia o el arte, lo que ayuda a aumentar la motivación por estas ramas del saber.

- Tenemos que aprender a administrar recursos y cantidades numéricas, ya sea con dinero ficticio dentro del juego o mediante un sistema de puntos que vayamos consiguiendo y que podamos cambiar por mejoras o bonificadores, además de tener que estimar tiempos y calcular distancias mentalmente.

- Debemos interpretar, establecer y recodar patrones, además de memorizar pistas o códigos.

- Nos brinda la oportunidad de conocer nuevos mundos con los que poder desarrollar la imaginación y la creatividad, además de poder empatizar con sus diferentes personajes y con sus emociones.

- Nos motiva a querer superarnos constantemente y a afrontar nuevos desafíos, gracias a unos niveles de dificultad que aumentan progresivamente conforme el jugador avanza en el juego.

- Ofrecen modos multijugador con los que poder vivir una experiencia compartida, ya sea mediante una sana competición o mediante la cooperación para alcanzar un objetivo común.


Es por todo ello que, en mi práctica docente, utilizo este recurso para trabajar distintos contenidos educativos, ya sea como eje central de la actividad, como un aspecto complementario o, simplemente, como refuerzo positivo ante una buena conducta y un trabajo previo bien realizado.

No obstante, sé que siempre existirán detractores al respecto, cuyos argumentos en contra rondarán en torno a los tópicos generados a lo largo de tantos y tantos años debido a las malas referencias sufridas, como comentaba al comenzar esta entrada: que si fomentan la violencia, que si produce adicción, que si alteran a los niños, etc.

En este sentido, creo que el foco no debería ponerse en torno a qué jueguen o no con videojuegos, sino sobre qué videojuegos son los que juegan. Tal y como hacía mi madre conmigo o hacía yo con mi hermano, todo está en tener constancia de a qué se está jugando y controlar los tiempos que se emplean en el uso de los videojuegos para un ocio compartido y equilibrado.

Además, hoy en día docentes y familias disponen a su alcance de un sencillo código basado en el sistema PEGI, el cual se incluye en la parte trasera de las carátulas de los videojuegos y que nos informa sobre su adecuación o no para nuestros estudiantes o nuestros hijos, pues, al igual que en el cine o en la televisión, cada elemento tiene su edad correspondiente, y es parte de la responsabilidad del adulto el saber mediar entre el menor y el producto que va a consumir.

Por otra parte, existen también diferentes softwares desarrollados únicamente con fines educativos que también podemos incorporar a nuestras clases y a nuestros hogares. En este sentido contamos con la ventaja de que están directamente pensados y diseñados con un fin didáctico y estructurados según etapas y edades. Sin embargo, tiene la desventaja de que, a veces, cuando un juego está demasiado orientado y condicionado por un contenido concreto, pierde ese efecto de cautivar y de generar aprendizajes de forma espontánea, que es uno de los mayores alicientes que tienen los videojuegos en sí.

Por lo tanto, lo ideal siempre es hacer un buen uso de ambos tipos de videojuegos, combinado con otras actividades tanto lúdicas como instructivas, que ofrezcan en su conjunto un amplio número de experiencias diversas para contribuir al desarrollo completo e integral de la persona.

Porque no sólo se trata de jugar con videojuegos, se trata de divertirse con ellos, de aprender de ellos y de exprimir al máximo todas sus ventajas para tenerlos como un potente aliado y no como un enemigo a batir. Así que, ya lo saben, si quieren comenzar: Press Start!


lunes, 23 de noviembre de 2015

Lecciones de School of Rock para la Escuela Moderna

Para quien no conozca o no haya visto la película School of Rock recomiendo encarecidamente que se vea antes de la lectura de esta entrada, tanto por evitar algún indeseado spoiler como por disfrutar del visionado de la misma.

Si la viste en su día pero no la recuerdas muy bien procedo a ponerte en situación: Se trata de una película protagonizada por Jack Black (al que el doblaje de Dani Martín al castellano le hace un flaco favor) en la que un fracasado rockero se hace pasar por maestro de una prestigiosa escuela para poder pagar su alquiler, pero una vez allí se da cuenta del gran talento musical que posee su alumnado y al cual no le están dando ni la importancia que merece ni ninguna proyección, por lo que decide actuar al respecto.

Cierto es que los primeros motivos que llevan a nuestro protagonista a actuar no tienen en sí un fin educativo, ya que solamente se basa en intereses egoístas y personales, pero, a raíz de este hecho, vemos como va poniendo en práctica, de manera inconsciente, muchas de las diferentes metodologías y teorías de la educación de las que tanto hablamos en la actualidad.

Así pues, retomando un poco el hilo de nuestra película, cuando nuestro impostor de maestro descubre el talento de sus alumnos y alumnas se da cuenta de que tiene que hacer algo al respecto y decide centrar a partir de ahora sus clases en llevar a cabo un proyecto conjunto en el que todos y todas tendrán una función que será clave para el buen desarrollo del mismo, y cuya finalidad es crear una banda de rock que participará en un certamen musical.

En este hecho vemos reflejados varios fundamentos importantes que procedemos a detallar a modo de lecciones que convienen recordar:

- Lección Nº 1: La primera de todas ellas es que se pone en práctica el llamado Aprendizaje Basado en Proyectos, mediante el cual se establece una temática a abordar de forma globalizada y se asignan roles y funciones a cada alumno y alumna atendiendo a sus intereses, talentos, necesidades y características personales. Estas funciones no son fijas ni están cerradas, sino que pueden amoldarse según las circunstancias o la evolución del mismo proyecto. Estos roles asignados hacen que el alumnado potencie su autonomía en el aula y que sea responsable de la parte que le corresponde en el desarrollo del proyecto que comparten.


- Lección Nº 2: En segundo lugar vemos como entran en juego las Inteligencias Múltiples al permitir que cada uno de los alumnos y alumnas potencie el campo del saber en el que sobresale y que, mediante este hecho, pueda dar la mejor versión de sí mismo para que el proyecto resultante sea exitoso. Quizás no todos tengan que estar tocando un instrumento; quizás haya otros cuya aportación se base más en su creatividad para el diseño, en sus dotes para la informática y la iluminación o en su capacidad para el liderazgo y las relaciones públicas. En definitiva, se trata de trabajar la atención a la diversidad desde un punto de vista constructivo en el que las diferencias sumen y en lugar de restar.

- Lección Nº 3: Al ser un proyecto compartido, vemos que el aprendizaje es cooperativo, y que el éxito del proyecto depende de que exista una buena coordinación entre sus componentes. Todos deben tener clara cual es su función, pero también conocer la de los que le rodean. De este modo, todos ganan importancia dentro del proyecto y crea un sentimiento de equipo y de unidad. Esto pasa en cualquier grupo de música o de teatro que se precie.

- Lección Nº 4: Se trata de un aprendizaje significativo en el que existe una motivación y una implicación emocional por parte del alumnado, al que no le importa estudiarse toda la historia del origen y evolución del rock si ello conlleva conocer mejor aquello en lo que andan trabajando. Por lo tanto, deben investigar y documentarse sobre la materia para poder hacerlo lo mejor posible. De esta manera disfrutan aprendiendo y poniendo en práctica lo aprendido. Es más, ya que cada uno tiene una función dentro del proyecto, sus deberes estarán personalizados de cara a lo que tienen que aportar y lo que tienen que saber para hacerlo lo mejor posible. 


- Lección Nº 5: Jack Black interpreta a un maestro que, aunque no tenga amplios conocimientos de docencia, tiene un carácter que le hace conectar rápidamente con sus estudiantes. Con esto no quiero decir que no sea necesaria la formación, que lo es, pero sí que es fundamental  las ganas que le pones a la enseñanza. En este caso se trata de un docente con carisma que invita a su alumnado a participar en clase, a compartir ideas, a reflexionar, a crear, a votar propuestas, les hace participes de su propio proyecto, les conoce personalmente y sabe como tiene que hacer para que se sientan implicados, dándoles ánimos cuando lo considera necesario y valorando positivamente sus aportaciones. En resumidas cuenta, nuestra actitud hacia el alumnado es fundamental para el desarrollo de sus capacidades.

- Lección Nº 6: Se antepone por completo a la enseñanza tradicional, la cuál vemos reflejada en la figura estricta pero angustiada de la directora del colegio y en la actitud exigente de las familias, aunque ambas partes relajan su postura cuando ven en vivo y en directo la puesta en escena de lo que han estado trabajando en clase, empezando a emocionarse y a sentirse orgullosos de lo que los chicos son capaces de hacer, ayudando esto también a demostrar que a veces hay facetas de nuestros hijos e hijas y de nuestros alumnos y alumnas que desconocemos por completo.

- Lección Nº 7: Todo lo anteriormente recapitulado nos lleva a concluir que lo que más sentido le da al proyecto es la posibilidad de poder mostrarlo. En nuestro caso, el hecho de llevar luego a un escenario todo lo ensayado en clase. De nada tiene sentido currarse un proyecto si va a quedar relegado a un cajón de la clase. Los proyectos están vivos, y necesitan darse a valer para mayor gozo y disfrute de quienes durante tanto tiempo han trabajado en ello. Es fundamental sentirnos valorados como personas y ver que nuestro esfuerzo tiene sentido. y sobre todo, que lo construido no muera en la exposición final, sino que esto sirva de enlace y de inicio para nuevos aprendizajes que luego vendrán.


Como bien cantan al final de la película, "it's a long way to the top if you wanna rock and roll". Ahora, cambiemos "rock and roll" por educación y apliquémonos todos la lección.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Obsesión por la Evaluación

Supongo que vosotros también, al igual que yo, os habréis vistos sorprendidos por la reciente noticia de querer vincular el sueldo del cuerpo docente al logro de resultados. Este hecho es, en sí mismo, todo un despropósito, porque reduce y simplifica todo el proceso educativo hasta tal punto de creer que nuestro trabajo no es más que un binomio de estímulo-respuesta, sin tener en cuenta las numerosas variables que intervienen a lo largo de todo dicho proceso.

En primer lugar, vuelve a incidir en la inteligencia puramente academicista como la única valida en la escuela y en la vida, priorizando ante todo la capacidad de memorizar y olvidando el resto de inteligencias, facetas y planos que caracterizan y que componen nuestra esencia humana. En otras palabras, nos empobrece a nivel personal reduciendo nuestra valía únicamente a letras y a números, cuando somos un todo completo e integral.


En segundo lugar, no podemos entender la escuela como una fábrica de producción en cadena, pues en nuestro trabajo prima ante todo el factor humano. Por eso mismo, este tipo de propuestas no respeta para nada la diversidad existente en nuestra geografía y en nuestros centros, pues vuelve a establecer un listón único como objetivo a superar, sin importar la singularidades de cada zona concreta o de cada persona. ¿Qué pasará entonces cuando nos encontremos en un centro de difícil desempeño donde las prioridades se centrarán más en un plano actitudinal que en un plano curricular? ¿O que será del alumnado que presente alguna necesidad educativa y que precise de una adaptación? ¿Se respetarán este tipo de situaciones a la hora de medir dichos resultados?


En tercer lugar, la obsesión por obtener los mejores resultados fomentará muchísimo más la competitividad entre centros y entre compañeros, pues seguramente se seguirá extendiendo la mala costumbre de hacer rankings con los mejores y los peores colegios, y se hará todo lo posible por mantenerse en la parte alta de la lista, sin importar cuanto machaque innecesario reciba el alumnado o si se dejan de lado aprendizajes que, siendo necesarios para su formación y desarrollo, sabemos que las pruebas que se realicen no van a medir, y por tanto, pasan a estar en segundo lugar, tal y como está ocurriendo ahora con las humanidades o las artísticas.

Sabido es ya que en España existe una cultura de la evaluación muy viciada y arraigada, la cual nos lleva a que los aprendizajes que realizamos en el aula estén directamente enfocados a conseguir un buen resultado en la evaluación que vendrá posteriormente, en lugar de utilizar la evaluación como instrumento de recogida de información referente a todo el proceso educativo para que nos ayude a seguir orientando nuestro trabajo y el avance de nuestro alumnado. Así pues, con este tipo de medidas, será todavía más importante obtener un buen resultado que adquirir un buen bagaje de aprendizajes y de competencias.


En cuarto lugar, supone un gran retroceso para todas las innovaciones y todos los avances que se están llevando a cabo en materia de Educación y Pedagogía, la mayoría de ellos nacidos de las propias aulas y del saber colectivo que nos ofrecen hoy en día las Tecnologías de la Interacción y de la Comunicación, en un mundo cada vez más globalizado donde importa más el cooperar que el competir.

Si se impone este modelo planteado, se dejaría menos vía libre para que docentes implicados siguieran innovando en las aulas y poniendo en prácticas nuevas metodologías que les lleve a una mejora de los aprendizajes y del trabajo del aula, pues los modelos estandarizados de evaluación impondrían el ritmo ineludible de las clases.

Todo este hecho se agrava cuando, además, dicen que quieren observar si el docente realiza un buen trabajo en el aula mediante grabaciones de vídeo. En este sentido, yo me pregunto: ¿Quiénes son los que se van a encargar de evaluar si realizamos o no un buen trabajo? ¿Acaso son aquellos mismos que aprueban leyes educativas sin tener ni idea de la Educación y sin contar con la Comunidad Educativa?


Mucho me temo que todo esto supone un gran retroceso en materia educativa, pues parece probable que todo aquel que se salga de "lo tradicional" puede correr el riesgo de pagar las consecuencias, aunque sus metodologías y propuestas se demuestren útiles y eficaces.

Creo, en resumidas cuentas, que se está poniendo el punto de mira en la diana errónea, aunque no descarto del todo que se trate solamente de un error. Cierto es que llevamos viviendo desde hace algún tiempo una campaña de desprestigio generalizada a nuestra función docente, y esta noticia cae como un jarro de agua fría después de ver que cada vez salen más a la luz ejemplos prácticos de innovaciones que se realizan día a día en nuestras aulas, sobre todo a partir del hecho de que César Bona fuera nominado para estar entre los mejores maestros de todo el mundo.

La Educación en sí misma no puede ser entendida como un acto de control y sometimiento, sino como un proceso de desarrollo pleno del individuo a lo largo de toda la vida. Si realmente queremos una Educación de Calidad (palabra con la que tanto se les llena la boca y que tan poco vemos aplicada a la realidad) debemos poner el punto de mira en dos hechos fundamentales para asegurarnos de que tenemos en nuestras aulas sólo a los mejores docentes:

1) Revisar por completo la formación que reciben los futuros maestros y maestras en las universidades, dándole a esta un sentido más práctico y vinculado a la realidad, así como estando a la última en lo que a innovaciones educativas se refiere, y subiendo la nota de corte a la hora de acceder a la misma, para darle mayor prestigio que el de ser una carrera para "fracasados" o "gente que llega de rebote".

2) Buscar otras formas mucho más efectivas a la hora de seleccionar al profesorado que pasará a formar parte del Cuerpo Docente del Estado, pues considero que el actual sistema de oposición no llega a abarcar todo lo que se precisa para ser un buen maestro o una buena maestra, quedándose corto y desfasado.

Esto no es algo que defienda ahora a raíz de esta noticia. Yo mismo de hecho he sufrido, tanto directamente como a través de seres queridos, la ineptitud de muchos supuestos maestros y maestras, y el hecho que de exista gente así ocupando puestos docentes es algo que siempre he denunciado abiertamente. Sin embargo, no se trata de hacer pagar justos por pecadores, sino de prevenir que estos puestos de trabajo estén ocupados por personas que no siente el más mínimo aprecio por lo que implica su profesión.


Lo que nos tiene que quedar claro es que no todo el mundo vale para dedicarse a la enseñanza, y que nuestra profesión no es algo tan fácil y sencillo como muchos se empeñan en señalar. Si alguien quiere ser testigo de mi trabajo diario tiene la puerta de mi clase abierta, pues no tengo en el desarrollo de mi vocación nada que ocultar. Lo que no me apetece es que ni alumnado ni profesorado seamos controlados y censurados por gente que no entiende ni valora la Educación como tal.


jueves, 1 de octubre de 2015

"Repaso de mis pasos"

Ha vuelto a comenzar el curso escolar, aunque este año no haya comenzado como ninguno de los anteriores… o al menos para mí.

Ha sido un duro y costoso recorrido, han sido muchos años de esfuerzos, ilusiones, sacrificios y fracasos, y han sido muchas las experiencias profesionales que he vivido antes de llegar a donde ahora me hallo.

Hace apenas un año, cuando escribí aquello de “A mí no me digas que no se puede”, todo esto era aún impensable. Yo jugué todas mis cartas, y Madrid me dio la oportunidad. Este año será por fin mi primer curso escolar completo como maestro en un centro ejerciendo mi especialidad; este año, tras unas duras oposiciones, por fin tengo mi vacante.

Es por ello que considero de justicia volver la vista atrás en el tiempo y agradecer a todas aquellas personas que me han apoyado y que han creído en mí sus aportaciones a nivel tanto personal como profesional, utilizando para ello nuevamente el nombre de una canción del gran Nach para dar título a esta entrada.

Nunca debemos olvidar de dónde venimos. En mi caso, parto del seno de una familia humilde que no dudó ni un momento en hacer todo lo posible por proporcionaros no sólo un buen futuro, sino también una buena educación y un férreo sistema de valores.

El capricho del destino quiso que, entre las opciones que podría estudiar en mi pequeña ciudad, se presentara la de magisterio como la más viable, cuando aún por entonces mi concepción de la enseñanza arrastraba demasiado lastre de lo que había sido mi vida de estudiante.

Tras dos años y medio de asignaturas en su mayoría descontextualizadas y temarios en gran parte desfasados, llegó el momento de la carrera donde más aprendí: mis prácticas como maestro de Pedagogía Terapéutica en el C.E.I.P. Ramón y Cajal de Ceuta. Fue ahí donde empecé a descubrir la pasión por esta vocación de la mano de varios profesionales que se volcaron con mi estancia en su centro y de un alumnado muy agradecido con mi función.

Tras esto, pasé también una temporada trabajando como personal externo en otro C.E.I.P. de la ciudad: el Federico García Lorca, donde también tuve una gran acogida. Tanto es así, que cuando cursé mi segunda especialidad en Educación Infantil escogí su centro para realizar mi nuevo periodo de prácticas.

Pasó el tiempo, y en ese periodo se combinaron mis fracasos en las oposiciones con otras experiencias laborales fuera del contexto escolar, hasta que, cuando parecía que ya trabajar de lo mío no iba a ser posible, llegó la que podría denominar como la mayor experiencia educativa vivida en mi estancia en Ceuta, la cual me permitió expandir ampliamente mis puntos de mira y me aportó grandes conocimientos sobre docencia a la vez que grandes emociones.

Me refiero a los varios años que estuve trabajando en el Polifuncional de la barriada Príncipe Alfonso, interviniendo de manera global y multidisciplinar con colectivos en riesgo de exclusión, siendo para mí una de las experiencias laborales más gratificantes y a la vez de las más intensas, a través de la cual tuve el gusto de conocer a grandes profesionales y a personas maravillosas.

Sin embargo, pese a lo contento que me sentía con el trabajo allí realizado, veía que no me ofrecía una opción estable de futuro ni tampoco una continuidad, al estar combinando contratos temporales (en su mayoría precarios) con periodos de inactividad o con otros trabajos, como otros cursos que he podido ir impartiendo o clases particulares. Al fin y al cabo siempre me he estado moviendo para evitar estar parado, al tiempo que he estado en continua formación. 

No obstante, nunca cesé en mi empeño de aprobar la oposición, y, si las opciones en Ceuta para ello eran escasas, tenía que poner mi punto de mira más allá del Estrecho de Gibraltar. Así pues, empecé a opositar en Andalucía y en Madrid, y comencé a movilizarme también para encontrar empleo fuera de mi ciudad e incluso fuera de mi país. Mi predisposición a irme a trabajar a donde fuese necesario era plena, e incluso cerré mi puerta a seguir impartiendo cursos de formación en Ceuta para marcharme fuera de la ciudad a preparar aún con más intensidad mis oposiciones.

Fue justo entonces cuando recibí una llamada imprevista desde Madrid: había llegado mi momento. De la noche a la mañana me vi sorprendido por un cambio tan deseado como inesperado. Partía hacia la capital, mi carrera profesional como Maestro de Pedagogía Terapéutica por fin daba comienzo, y Móstoles sería mi primer destino.

El resto de la historia creo que ya la sabéis: tuve la suerte en trabajar en dos centros escolares muy distintos entre sí, pero en ambos tuve una magnífica acogida, de ambos me llevo muy gratos recuerdos y buenas amistades, y en ambos siento que he dejado una importante y profunda huella. Os hablo del C.E.E.Miguel de Unamuno y del C.E.I.P. Las Cumbres, sobre los cuales ya he escrito en alguna ocasión, y siempre formarán parte de mí.

Sin embargo, como bien decía Queen, "el espectáculo debe continuar", y seguiré en la rueda del interino cambiando de destino hasta que alcance mi próximo objetivo: obtener mi propia plaza.

Así pues, vuelvo a agradecer a familia, amistades y compañeros de profesión su apoyo incondicional, así como su ayuda y sus aportaciones para afrontar todo este duro recorrido del que os hablaba al inicio, un recorrido que no ha finalizado aún, pues esto no ha hecho más que comenzar.



martes, 30 de junio de 2015

"Primer Año, Segunda Casa"

Un año más, hemos llegado al final del presente curso escolar, aunque en realidad no haya sido realmente un año más. Más bien podríamos decir que se trata del primer año, el primer año de todos los que están aún por llegar, y la verdad es que no podría haber tenido un mejor estreno como maestro en los dos centros educativos en los que he tenido el gusto de desarrollar mis funciones docentes este año: El CEE Miguel de Unamuno, al que en su día ya le dediqué su propia entrada en este blog, y el CEIP Las Cumbres, al cual realicé también una dedicatoria en el propio periódico del colegio, y que procedo a compartir con todos vosotros y vosotras a continuación:

"PRIMER AÑO, SEGUNDA CASA"

"Nunca se sabe lo que es el destino ni lo que éste nos puede deparar. Nunca se sabe con cada paso que damos a donde podemos llegar ni lo que nos podemos encontrar. Lo que si se sabe es que no hay camino establecido, que se hace camino al andar, y que, en mi caso, ese camino emprendido me ha llevado hasta este centro y hasta esta localidad.

        Lo cierto es que ya contaba con cierta experiencia previa ejerciendo funciones docentes en diferentes proyectos de formación, pero no ha sido hasta el presente año que he abordado de lleno la tarea de ser maestro en un centro escolar, desde los inicios del curso en el Colegio Miguel de Unamuno hasta mi llegada al Colegio Las Cumbres en enero, donde he procurado desarrollar lo mejor posible mi trabajo día tras día con esfuerzo, cariño e ilusión hasta el momento actual. De ahí que, pese a las experiencias anteriormente desarrolladas, defina este año lectivo como mi primer año real.

       Llegados a este punto, no tengo más que palabras de agradecimiento a todas y cada una de aquellas personas que han compartido conmigo este primer año de esta nueva etapa, ya sean compañeros de trabajo, alumnado o familiares de los mismos, pues me han hecho sentir de lleno como una parte importante y destacable de esta comunidad.

      Así pues, gracias por la calidad humana que habéis mostrado a cada momento, gracias por las buenas vivencias compartidas y los buenos recuerdos que de ellas que me llevo conmigo, gracias por hacer de nuestro entorno común de trabajo un espacio ameno y confortable, gracias por los múltiples aprendizajes que he generado trabajando y compartiendo espacios y diálogos con todos vosotros, gracias por el enorme cariño demostrado y por la buen aceptación recibida, gracias por reafirmarme mi pasión por esta vocación, y gracias por haber formado durante todos estos meses parte del que ha sido, sin lugar a dudas, mi segundo hogar.

     Aquí se cierra este primer tramo de la etapa. Ahora el camino debe continuar, y sigo sin saber hacia donde apunta mi horizonte ni hacia donde me llevará. Lo único que sé por ahora es que me llevo conmigo muy gratos recuerdos de mi experiencia en Las Cumbres, una experiencia breve pero muy intensa a la vez, donde he tenido el placer de poder seguir creciendo como persona y como profesional. 

    No quisiera finalizar esta carta con un “adiós”, sino con un “hasta pronto”, puesto que espero que podamos volver a vernos próximamente en un futuro no muy lejano, ya sea dentro de algún contexto escolar o en cualquier otro espacio donde tengamos el placer de coincidir y conversar.

    Hasta entonces, os deseo un buen verano y mucha felicidad, que vuestros caminos os guíen siempre por sendas por las que valga la pena caminar. Un saludo, y gracias por todo una vez más. Formáis parte de mí. ¡Hasta siempre!" 

Lo cierto es que es todo un placer cuando, además de buenos compañeros y compañeras de trabajo, sabes que además has ganado buenas amistades, y que no sólo has conseguido generar en tu alumnado aprendizajes, sino también despertar en ellos tal afecto y admiración que hasta sus propias familias se han hecho eco de ello. Es por eso que digo que, aunque las aulas se han quedado ya vacías, nuestros corazones están bien llenos, y que, esté donde esté, siempre me sentiré parte de esta comunidad. 

Ha sido todo un placer sentir que he estado a la altura de las circunstancias y comprobar una vez más el aprecio que siento por esta vocación. Gracias de nuevo por todo lo que os corresponde, tanto a quienes me habéis acogido este año tan positivamente como a todos los que me habéis apoyado más allá del ámbito escolar, pues si ahora mismo soy el que soy y estoy donde estoy es también gracias a vosotros y a vosotras. 



Seguiré el camino emprendido, no si antes permitirme un merecido periodo de descanso en mi añorado hogar, recuperando fuerzas y energías para todo lo que está aún por llegar. 

¡Hasta Septiembre! 

lunes, 25 de mayo de 2015

"Educación Viral"

Ya hace tiempo que vengo observando que algo se mueve en el mundo de la Educación. Ya hace tiempo que vengo observando como cada vez hay más y más personas convencidas de la necesidad de genera un profundo y significativo cambio en esta materia tan determinante en la vida de todos y cada uno de nosotros y de nosotras.

El último ejemplo de ello han sido las Jornadas organizadas éste pasado sábado por primera vez en Segovia bajo el nombre de "Conspiración Educativa", y con un éxito de organización, de participación y de satisfacción muy importantes, en la línea del Movimiento EABE o las Jornadas de "Educando para la Vida" organizadas por "Conviven", y de los cuales podéis encontrar referencias a lo largo de éste blog.


En cada uno de estos encuentros en los que he tenido el gusto de participar veo latente la necesidad compartida por participantes procedentes de todos los rincones de nuestro país (en incluso a veces desde más lejos) por generar un cambio real tanto en Educación como en la Sociedad, pues una no puede entenderse sin la otra.

Sin embargo, un cambio de tal envergadura y magnitud no podrá llegarnos de la noche a la mañana, pues requiere un proceso bastante costoso y de una constancia y de un auténtico compromiso por parte de todos los agentes implicados. No obstante, eso no significa que no tengamos nada que hacer al respecto, pues no hay mejor manera de fomentar dicho cambio que el contagio.

Partiendo de la idea de "Pedagogía Vírica" y de "Virus Educativo" defendida por Pepe Arjona y puesta en marcha tanto en las Jornadas del CEP de Antequera como en el EABE15, celebrado este año en Córdoba, la presente entrada pretende ser un reflejo de cómo no necesitamos ni grandes recetas ni panaceas de expertos para comenzar a provocar un cambio en nuestras aulas, en nuestros centros y en nuestros entornos.

Si recordamos bien, había un concepto que en todas las facultades de Magisterio se nos ha mencionado: El Currículum Oculto. Quizás aún no estemos en disposición de modificar lo que el Curriculum Oficial nos dicta, pero si que podemos controlar este Currículum Oculto y hacerlo nuestro mejor aliado para afrontar nuestra tarea docente y, como si de un virus se tratase, expandir desde el propio organismo, que son nuestro sistema educativo y nuestra sociedad, el cambio deseado, es decir, adaptarnos al propio medio para hacerlo evolucionar.

Esto se traduce, sencillamente, en la actitud que tengamos en nuestro puesto de trabajo y en nuestra vida en general, pues no son aspectos ni mucho menos independientes entre sí. Una de las mejores técnicas de las que disponíamos para educar era el Modelado, es decir, ser modelos de lo que queremos enseñar, escapando de esa visión lineal de la Educación donde parece ser que sólo podemos ser modelos de nuestro alumnado y acercándonos a una perspectiva más holística y sistémica en la que todos podemos influir en todos.

En dicho sentido creo que la coherencia debe ser un factor clave, unido a la actitud que tengamos. Quizás a veces nos perdemos intentando explicar a compañeros y compañeras lo ventajoso de las ideas que tenemos sobre Educación, cuando tal vez sea mucho más productivo hacérselo vivenciar. La clave está en visualizar nuestra práctica, en mostrarnos y dejarnos ver como somos y como trabajamos en aquello en lo que creemos, contagiando así nuestro entusiasmo y nuestra ilusión, tanto de manera directa en nuestros entornos educativos como potenciándolo y difundiéndolo a través de las diferentes herramientas digitales que tenemos a nuestro alcance para un mayor impacto.

Y ya no sólo al propio cuerpo docente, sino también a alumnado, familias y comunidad, pues todos somos partes de este proceso, todos estamos destinados a compartir el mismo espacio y el mismo fin, y es por ello que generar un buen clima de trabajo y de relaciones personales hacia todo los agentes implicados será un aspecto vital para contribuir al bienestar de todos y cada uno de los mismos.

Como bien decía Mario San Martín en las Jornadas de "Conspiración Educativa", se trata de "fluir fácil por la forma y fondear fuerte en el fondo", es decir, tener bien claro quienes somos y hacia donde queremos ir, pero hacerlo con tal sencillez y con tal armonía que logremos contagiar nuestras buenas vibraciones al entorno que nos rodea y hacerlo así parte activa de todo este proceso de transformación y renovación educativa y social que pretendemos alcanzar.

Porque con una sonrisa en la cara se enseña y se aprende mejor. Porque la empatía, la sensibilidad y el respeto para nada están reñidos con un buen rendimiento escolar, sino que facilitan todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. Porque nuestras palabras y nuestro lenguaje corporal pueden abrirnos o cerrarnos muchas puertas. Porque no hay mayor satisfacción que la de un trabajo bien hecho cuando éste está hecho con pasión. Porque todos y cada uno de nosotros podemos contribuir poniendo nuestro granito de arena para seguir contagiando de esta manera a nuestro alrededor. Porque éste sólo es el principio de la "Pandemia Educativa" que está aún por llegar.