jueves, 23 de abril de 2020

"Los 40 Culturales"

Hoy, 23 de Abril, Día del Libro, cumplimos exactamente 40 días desde que se decretó el Estado de Alarma en nuestro país, una situación que nos ha llevado a gran parte de la población a tener que permanecer confinados en nuestras casas.

Durante esta cuarentena - nunca mejor dicho - en la que muchas personas hemos tenido que reinventar nuestra manera de vivir, hemos encontrado un importante refugio en todos aquellas expresiones humanísticas y culturales que, a menudo, solemos relegar a un segundo plano en materia escolar: literatura, música, arte, deporte... 


Y es que, durante todo este tiempo que hemos estado en nuestras casas, hemos visto como diferentes artistas nos han brindado su música y su talento a través de directos en streaming, como ha habido museos que han diseñado visitas online o reconocidos espectáculos que se han abierto al público en general a través de internet, por no hablar ya de todas aquellas personas que, ante este panorama, han decidido poner su saber hacer, su dedicación y su trabajo a disposición de toda la red, sólo por poder aportar su granito de arena y así lograr hacernos más llevadera esta situación.

Todo ello sin olvidar el nuevo y enorme significado que han tomado las ventanas y los balcones de nuestro hogar, donde se han puesto diferentes manifestaciones artísticas que van desde los ya famosos arco iris hasta la música, el teatro o el humor. 

Y es que, a pesar de todo, esta situación esta siendo capaz de sacar lo mejor de muchos de nosotros y volver a conectarnos con esa parte creativa y con esa mirada empática de querer arrancar en nuestros semejantes una sonrisa, ya sea en nuestro vecindario o a través de una red social.  

Al mismo tiempo, es un periodo que invita a la reflexión, a otro tipo de creatividad, esa que sólo surge cuando, en la vorágine de vida que solemos llevar, encontramos la paz suficiente para sentarnos y dejarla volar. 


Es por eso que, en un día como hoy, me parece justo y necesario hacer una defensa de todas estas áreas y de la importancia que tienen tanto para nuestro desarrollo como seres humanos, como para nuestro propio equilibrio mental y emocional. 

Además, la cultura ejerce un importante motor de cohesión social: nos hermana, nos conecta, nos ayuda a encontrarnos, a expresarnos, a compartir experiencia, a sentirnos parte de algo...

Así pues, espero que me perdonéis si este Día del Libro no lo dedico única y exclusivamente a la lectura en sí, y me permita la licencia de enfocarlo desde este punto más general donde ésta también queda incluida. 


No quisiera despedirme sin antes poner de manifiesto mi más profunda admiración y reconocimiento a todo ese equipo de profesionales de la educación que no han parado de generar contenidos para su alumnado, y no hablo ya de contenidos puramente académicos, sino de habernos implicado en elaborar todo tipo de material pensando en su bienestar y grabarnos mientras contamos un cuento, interpretamos una canción o desarrollamos cualquier otra actividad. 

Porque la Educación es, ante todo, presencia, una presencia de calidad, y no me cansaré de repetirlo.

Por lo tanto, mientras estemos confinados y no podamos estar, tendremos que seguir encontrando la manera de estar sin estar, ya no sólo porque sea nuestro trabajo, sino porque es nuestra vocación. 

Sólo espero que, cuando todo esto acabe, en el necesario debate educativo que se debe generar, se ponga de manifiesto la importancia que merece tanto nuestra labor profesional (tan desprestigiada a menudo), con el añadido del sobre esfuerzo realizado, como el volver a darle la importancia que se merecen a todas aquellas materias que, durante esta crisis, nos han acompañado y nos han sabido amenizar, considerando la cultura como bien de primera necesidad.

¡Feliz Día del Libro!


jueves, 2 de abril de 2020

Teletrabajo, Educación, Autismo y Diversidad

Durante estos días de confinamiento todo el conjunto de la sociedad ha tenido que adaptarse ante una situación inesperada, excepcional y nunca anteriormente experimentada.

Ello ha implicado un repentino cambio en la forma de gestionar muchos de nuestros trabajos, ahora de manera telemática desde nuestros hogares, siendo ésta, como sabéis, la vía que también se ha elegido desde Educación.


Sin embargo, la realidad nos está demostrando que nuestro sistema educativo, tal y como está concebido, no estaba preparado para operar desde la distancia, y que, aunque lo estuviera, le faltaría un factor esencial, algo que en estos días de aislamiento hemos aprendido a revalorar, y es la presencia humana.

La cuestión es que, de un día para otro, hemos tenido que reinventar la forma de afrontar nuestra profesión. En algunos de los casos, se ha intentado calcar y plasmar la forma de proceder de una clase al mundo digital, mientras que en otros se ha procurado tener en cuenta que, ante una situación tan particular, se debe cambiar el enfoque sobre como vamos a llevar a cabo nuestras diferentes propuestas de actividades, ya que, si de por sí un sistema educativo de calidad exige flexibilidad, en estos momentos dicha premisa es aún más importante de destacar.

Ahora vemos con más claridad la gran desigualdad social que existe en muchas de nuestras aulas, que la era digital sigue sin estar al alcance de todos y que tener un móvil en el bolsillo no significa saber escribir un documento de texto, enviar un e-mail o navegar.

También vemos como hay hogares donde las familias tienen que enfrentarse a una situación nueva con la que no contaban, y debemos entender que en muchos casos el atender a las tareas que se puedan enviar desde la escuela dejen de ser una prioridad, por no hablar ya de la carencia en casa de impresoras o de material escolar y la no posibilidad de poder salir a comprarlo.

Aparte de todo esto, se suma una brecha social y cultural, sobre todo cuando en tu aula existen familias que por su situación socioeconómica se encuentra en riesgo de exclusión o familias cuya lengua materna dificulta mucho las posibilidades de entendimiento mutuo en este tipo de situación, así como cualquier otro tipo de circunstancias que supongan un handicap en estos momentos.

Igualmente hay que tener en cuenta la situación familiar de cada profesional de la Educación y en qué circunstancias tiene que afrontar este confinamiento en sus hogares, ya que hay muchas personas que tienen hijos o familiares a cargo a los que atender también y deben hacer auténticos malabares para ser capaces de llegar a todo, existiendo seguramente, al igual que decíamos con anterioridad, otra serie de circunstancias que quizás desconozcamos o sobre las que no nos hayamos parado a pensar.

Mención aparte merece la Educación Especial en este sentido, pues una vez más es la gran desconocida, ya que en muchos de nuestros casos el trabajo que realizamos requiere unos recursos personales y materiales muy específicos, y trabajamos desde la regulación de conductas hasta la adquisición de un sistema alternativo de comunicación o la estimulación multisensorial, lo que se traduce en grandes dificultades para mantener un sistema de trabajo telemático al uso como se está planteando a nivel de los centros ordinarios (y aún así me temo que ese planteamiento también se nos queda corto para poder ofrecer la respuesta que desearíamos dar a toda la diversidad de estilos de aprendizajes y de necesidades educativas que se podamos encontrarnos).

No obstante, debo decir que, por lo que respecta a mis compañeros y compañeras de profesión, lo que constato cuando hablamos es su gran preocupación por cómo estará pasando estos días su alumnado y por estar en contacto tanto con éste como con sus familias para saber que tipo de necesidades se pueden plantear y cómo, desde nuestro papel profesional, pero también desde la cercanía emocional que esta vocación conlleva, podemos acompañarles y atenderles mejor.


Y es que somos muchos los profesionales educativos que durante todo este tiempo hemos estado coordinándonos, implicándonos, intercambiando ideas, recursos y materiales, aprendiendo a manejarnos en las tecnología de la información y de la comunicación, y pensando en posibles propuestas, actividades y formas de conectar con nuestro alumnado, por lo que desde aquí quiero enviar un mensaje de reconocimiento y de gratitud hacia la increíble labor que están realizando, así como también un mensaje de ánimo, de aliento y de admiración hacia nuestro alumnado y hacia sus familias en estos tiempos tan inciertos. 

Después de todo, esto no hace más que poner aún más de manifiesto que educar es, ante todo, cuidar, en el sentido más amplio de la palabra. Somos profesionales, pero ante todo, somos humanos. 

Por último, pero no por ello menos importante, hoy es día 2 de abril, Día Mundial de Concienciación del Trastorno del Espectro Autista (TEA), y desde aquí me gustaría ayudar a visibilizar aún más a este colectivo que ha tenido que enfrentarse a críticas, insultos y situaciones violentas durante este tiempo de confinamiento debido a la nefasta actitud de una serie de personas que han decidido convertirse en justicieros del balcón, así que pido respeto y ante todo empatía y un poquito más de comprensión hacia esta realidad, lleven o no lleven un distintivo azul, ya que creo que nadie tendría que ser etiquetado para ser respetado.




Recordad que las personas con discapacidad tienen flexibilidad para poder salir, tomando las medidas pertinentes, a la calle, debido a que pueden generarse conductas complicadas o desarrollarse anomalías en su forma de afrontar el día a día debido al cambio tan radical de modo de vida que han experimentado.

Es, por lo tanto, fundamental seguir recalcando la importancia de una escuela y una sociedad inclusiva, diversa y plural que visualice tanto ésta como muchas otras realidades existentes y de cabida a todas las personas sin importar su condición.

En este sentido, os recomiendo este cuento que hoy ha compartido con nosotros una gran amiga y compañera de profesión. Espero que os guste.

Para finalizar, me despido con ese icónico arco iris que se ha convertido en todo un símbolo de esperanza y de aliento en estos tiempos que nos han tocado vivir.



Todo va a salir bien.

Cuídate.

sábado, 14 de marzo de 2020

"El frío modifica la trayectoria de los peces"

"El frío modifica la trayectoria de los peces" es la primera novela que escribió el autor canadienese Pierre Szalowski y que fue publicada en nuestro país en el año 2010.


Hay una característica en mí que hace que los libros con nombres así de curiosos y originales me llamen sobremanera la atención y tienda a leerlos. De esta manera he descubierto grandes tesoros de la literatura contemporánea como es la novela que da nombre a este post.

¿El por qué utilizo dicho libro como hilo conductor? Bueno, digamos que las circunstancias que ahora mismo se están desarrollando en el mundo en general y en España o Italia en particular me ha hecho acordarme de cuando lo leí 10 años atrás.

Mi consejo es, que si no has leído este libro, en estos días que vamos a tener tiempo de sobra para estar en casa, te hagas con un ejemplar y le eches un vistazo. Es un libro corto y de una lectura fluida y amena, pero con mucha profundidad. 

En caso de que no te sea importante haberlo leído previamente para continuar con la lectura de esta entrada, que sea bajo tu responsabilidad, ya que hay riesgos de que la trama sea expuesta o desvelada.

Para evitarte cualquier tipo de spoiler, marco de diferente color los párrafos donde hago referencia al argumento. 

Dicho todo esto, durante la novela, hay un acontecimiento fortuito que provoca que la vida diaria de sus protagonistas sea vea truncada y modificada de manera repentina. 

Ante este hecho, aflora entre los personajes de la obra valores humanos tan olvidados a menudo como son la empatía, la solidaridad o la aceptación de nuestras diferencias, poniendo de manifiesto que, a pesar de lo adverso de la situación, en toda situación negativa se esconde algo positivo si sabemos enfocarnos en ello y damos prioridad a las cosas que de verdad importan.

Sabemos que la situación a la que actualmente nos enfrentamos nos supera, dada que es totalmente nueva e impredecible. Hay un sinfín de personas dejándose la piel por controlar dicha situación y combatir sus efectos adversos, tanto personal sanitario como autoridades, agentes y cuerpos de seguridad, personal de limpieza, trabajadores y trabajadoras de supermercados, etc. Personas que se están exponiendo a diario para contribuir dentro de sus posibilidades a mitigar cualquier adversidad y para las que jamás tendremos palabras suficientes para agradecer su sacrificio, su esfuerzo y su labor. 

Es por eso que aludo desde aquí a vuestra responsabilidad cívica personal y ciudadana, a no exponeros si no es imprescindibles, a comprender la gravedad de los hechos y actuar en consecuencia, sin salir de casa, sin desplazarnos dentro o fuera de nuestra ciudad, sin alarmismos, sin histeria, sin compras compulsivas, sin exigencias, evitando no compartir mensajes, noticias, audios, vídeos y demás que circulan por la redes y de los cuales podemos dudar de su autoría o autenticidad.

Si cada cual cumplimos con nuestra parte, si nos quedamos en casa, si no arrasamos supermercados, si mantenemos la calma y nos limitamos a estar tranquilos y esperar, haremos muchísimo por contribuir al problema, aunque no seamos sanitarios o estemos empleándonos a fondo en un hospital. 

Necesitamos más conciencia crítica y social, siendo esta una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra sociedad, al igual que poner de manifiesto la importancia de lo público y lo nefasto de los recortes y de la privatización cuando se trata de algo tan fundamental.

Por suerte, en estos tiempos que corren, el acceso a las comunicaciones es un gran punto a favor, y este hecho está haciendo que, pesé a la cantidad de gente que, como yo, hemos elegido quedarnos en nuestros hogares por compromiso con la causa y por responsabilidad, podamos sentirnos acompañados, cuidar unos de otros desde la distancia física y la cercanía emocional, y saber qué, en caso de necesitarlo, no estamos solos.

Es por ello que aprovecho para, desde aquí, enviar un mensaje de optimismo, de cariño y de unidad. 

Gracias por estar al otro lado de mi pantalla y de mi auricular. 


Todo saldrá bien. 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Amar en tiempos diversos

Se acerca el 14 de Febrero, una fecha cuyo simbolismo es más que de sobra conocido, pero ante el que deberemos estar prevenidos también si no queremos caer en las trampas que a menudo un erróneo concepto de lo que significa el verbo amar nos pueda deparar. 

Y es que, a poco que nos pongamos a analizar novelas, películas, canciones y demás, podremos comprobar como desde bien pequeños recibimos un sinfín de mensajes que nos hacen ver el amor como algo idealizado que se da siempre entre dos personas (por regla general heterosexuales) y que se traduce en la entrega ciega del uno al otro. 

El problema en cuestión en este aspecto es que reducir el amor como algo que sólo se puede experimentar hacia una persona deseada hace que nos olvidemos del amor más importante que debemos tener en nuestras vidas: el amor a uno mismo, el cual no debe confundirse con orgullo o con egocentrísmo. 

Al fin y al cabo, el amor es un concepto complejo, y dejar que dicho concepto se construya sobre un imaginario colectivo adulterado por el material audivisual que consumimos puede generar una serie de creencias, expectativas o ideas erróneas (especial mención deberíamos hacer aquí al fácil acceso que tienen hoy día nuestros menores a la pornografía y todo lo que ello conlleva).

El poder hablar de todo ello con naturalidad en contextos seguros hará que nuestros menores no tengan que sentir vergüenza de ello y acaben buscando respuestas en lugares incontrolados, y dotarles de herramientas, sentido crítico, empatía, habilidades sociales y estrategias al respecto hará que, por un lado, sepan como actuar ante cualquier tipo de abuso o relación insana, y, por otro lado, que no sean ellas o ellos los causantes de dicha situación indeseada. 

Y es que creo que este es un tema tan sumamente importante y candente en la actualidad que deberíamos tomar mayor conciencia y trabajarlo seriamente en las escuelas.

En primer lugar, porque dar importancia a construir un buen autoconcepto y una buena autoestima es la base para que luego las relaciones que se establezcan con otras personas sean más sanas y constructivas, lo cual podría evitar muchos casos de dependencia emocional o de subordinación. 

En segundo lugar, porque resulta fundamental entender y recalcar que amor no es ni control ni posesión, por lo que deberemos combatir aquellos comportamientos nocivos que tienen marcadas estas ideas a fuego con mirada crítica y con el empoderamiento necesario para no dejarse arrastrar por ello.

En tercer lugar, porque la amenaza de vetos en nuestra sociedad hacia las diversas maneras de amar hace que siga siendo primordial recordar e insistir en que el amor no es algo que alguien externo pueda catalogar como correcto o incorrecto, y que sexo, género, identidad de género y orientación sexual son conceptos que sería necesario dominar en la sociedad actual.

En cuarto lugar, que el amor no debe ser una meta en la vida, sino algo que nos acompaña día a día en nuestro camino y que se manifiesta de múltiples maneras: familia, amistades, pareja... 

Y por último, pero no por ello menos importante, remarcar que no puede existir amor si no existe primero respeto: respeto hacia los demás y respeto también a hacia uno mismo. 

Por lo tanto
ama.
Ama mucho.
Ama fuerte.
Ama bonito.
Ama a quien quieras.
Ama y respeta.
Pero sobre todo
ámate tú.
Porque ningún príncipe
ni ninguna princesa
te va a venir a recatar,
y si no te amas tú
¿entonces quien lo hará?
Ámate.



domingo, 19 de enero de 2020

No al Pin Parental

En estos días donde el revuelo provocado por la inminente aprobación del Pin Parental en Murcia a raíz de la propuesta de VOX ,con el beneplácito de PP y Cs, ha generado un sinfín de réplicas y manifiestos en contra de semejante medida, la cual no es más que otro inaceptable desprecio a todos los valores que defienden el respeto al prójimo como norma básica de convivencia en nuestra sociedad.

Y es que, en lo que a derechos humanos y defensa de la diversidad se refiere, no debemos permitirnos dar ni un paso atrás, y menos ante el auge de movimientos que camuflan su rechazo y su intolerancia con abrazos a la patria y falsos idearios de lo que es la libertad.

Vamos a intentar abordar todos los frentes que se abren con este arduo debate de una manera constructiva y desmontando toda la falacia que se ha construido en torno a dicha proposición.

En primer lugar, porque el traer hijas e hijos al mundo te hace responsable de los mismos, pero eso no significa que sean de tu posesión. La verdadera libertad es la que permite que las personas conozcan las diferentes realidades que existen a su alrededor y se posicionen respecto a estas según su propio criterio y su propia individualidad, garantizando por nuestra parte que esto siempre se haga desde el conocimiento y el respeto a los demás. En palabras de Clara Serra:


Por lo tanto, el Pin Parental no sólo amenaza con mantener en la ignorancia a muchos de nuestros estudiantes, sino que además puede derivar, por un lado, en que quien se sienta "distinto" por alguna o otra razón no tenga acceso a las respuestas que tanto necesita para saber que es igual de valioso y digno que sus compañeras y compañeros, y así poder conocerse y darse a conocer con mayor seguridad y naturalidad. Por otro lado, se podría fomentar las conductas de acoso escolar/social, con sus correspondientes burlas, desprecios, agresiones, etc. hacia quienes no cumplan aquellos cánones que han adquirido de lo que es "normal" y lo que no, siendo esto aún más peligroso, porque la negligencia de unas familias que quieren mantener a sus descendientes en la desinformación no sólo lo pagan estos mismos en su ignorancia, sino que además tiene consecuencias tanto directas como indirectas hacia terceras personas, lo cual ni la escuela ni la ciudadanía en generar debemos tolerar.

Y es que, como decía Karl Popper, no se puede ser tolerante con la intolerancia.


Después de todo, ¿qué ocurre con esos chicos y chicas que sí que tienen interés en aprender sobre estos temas pero no tienen autorización familiar? ¿Hasta que punto los derechos de estas familias están por encima de los derechos de sus hijas e hijos? Más que nada, hay que recordar que quien quiera aprender sobre cualquier tema que en su casa le quieran vetar se va a buscar las maneras, ya que hoy día con nuestros dispositivos tecnológicos tenemos acceso a muchísimos contenidos, pero... ¿cómo de apropiados pueden ser estos contenidos que no pasan ningún filtro ni cuentan con una persona cualificada para ayudarte a comprender y gestionar toda la información?

Al fin y al cabo, como adultos responsables del bienestar de estos niños y niñas, es conveniente que nos mostremos ante ellos como un ejemplo de actitud, justicia y moralidad, y no como represores de aquellos temas que les preocupa o les genera curiosidad.


Esto nos lleva al último punto, pero no el menos importante, ya que no hay que olvidar el ataque directo que esto supone contra nuestra Escuela Pública y contra nuestra capacidad para realizar nuestra labor educativa, ya que nos pone en entredicho y nos vincula a oscuras intenciones de querer manipular al alumnado a nuestro antojo, cuando la única manipulación posible que se nos ocurre es la de quienes quieren vetar aquellos conocimientos que amenacen su ideario de pensamiento único.

Por lo tanto, esto no es más que volver a utilizar la Educación como arma arrojadiza en política, sin detenerse realmente a solventar las verdaderas necesidades y demandas de mejora que existen desde hace tiempo en nuestro sector. Sobran bocas y faltan oídos y manos.



Por consiguiente resulta fundamental que sigamos luchando por una Escuela Pública de Calidad que de cabida a todas y a todos sin distinción, ya que todo lo que implica el Pin Parental ya se viene realizando de forma automática y consentida en muchos centros privados y privados-concertados, lo cual va en detrimento del principio de igualdad de todas y todos los ciudadanos.


En resumen: los principios y valores humanos básicos universales no son negociables, y su rechazo sólo responde a un astuto intento de censura, de esa que en una sociedad democrática, diversa y plural ni tiene cabida ni tiene lugar.

¡No al Pin Parental!


sábado, 28 de diciembre de 2019

Nuevo año, nueva década

Durante estas fechas suele ser normal que, ya sea sólo por pura cortesía protocolaria o bien por una sincera expresión de nuestras buenas intenciones, nos deseemos un feliz año nuevo (yo el primero), y que reflexionemos sobre el año que termina o nos propongamos nuevos objetivos para el año que está a punto de empezar.




Es más, en esta ocasión, debido a que estamos a punto de cambiar de década, esas premisas están tomando un carácter más amplio, y pensamos tanto en los 10 años que se cierran como en los 10 años que vendrán.

A menos que echemos la vista atrás, vemos que la tecnología ha marcado el ritmo de avance de nuestra sociedad, una sociedad que vive profundos y continuos cambios a una velocidad de vértigo, y que de seguro va a mantener esa dinámica en los próximos años.

Sin embargo, la escuela se sigue resistiendo a los cambios de años, década o siglo. En Educación seguimos viendo todavía muchas tendencias propias de otras épocas que persisten y perduran pese a todo. 

Cierto es que se han abierto debates y se han replanteado temas como el de las "nuevas" metodologías o el de la atención a la diversidad, pero, a mi parecer, son debates que ya deberían estar superados.

También es cierto que, sin que esto nos sirva de excusa, la escuela pública de este país se ha visto gravemente perjudicada por los continuos recortes y ataques que se han realizado contra la misma, como también por el reciente crecimiento de algunas ideologías reaccionarias que arremeten contra el legítimo papel de esta institución de educar no sólo en contenidos, sino también en valores, en derechos humanos, en igualdad de oportunidades, en habilidades sociales y en inteligencia emocional.

Por lo tanto, ya no sólo se trata, como decíamos al inicio de este post, de desear un feliz año (o década), sino que deberemos tomar conciencia de la importancia que nuestras acciones tienen en la consecución de ese deseo.

En este sentido, se nos plantean grandes retos para los años venideros, como el ser capaces de consolidar una escuela lo más inclusiva posible, el concienciar y el promover actos para contrarrestar el inminente cambio climático o el seguir dotando a nuestro alumnado tanto de espíritu y de sentido crítico como de las herramientas y estrategias necesarias para saber manejar la gran cantidad ingente de información que se mueve en la actualidad y estar prevenido ante las noticias falsas o los intentos de manipulación con los que se puedan encontrar, más todos los nuevos retos que los nuevos tiempos nos puedan deparar.

Así pues, no nos conformemos con desear que el nuevo año sea bueno: cojamos con ganas este año nuevo y hagámoslo mejor.


¡Feliz 2020!


martes, 3 de diciembre de 2019

Reflexiones sobre el concepto de Discapacidad

Hoy me gustaría aprovechar que es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad para escribir una entrada en este blog acerca de una idea sobre la que casualmente ayer estuvimos dialogando en una reunión de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de la Comunidad de Madrid.

El tema en cuestión es que, aunque el paradigma educativo vigente destaque la importancia de compensar las condiciones de discapacidad mediante la disposición de todos los recursos personales, materiales y organizativos que se consideren necesarios bajo el principio de equidad, creo que seguimos pecando al poner el foco sobre la condición de la persona y no sobre el contexto.

Al fin y al cabo, son los entornos quienes a menudo tienen el poder de potenciar o de reducir dicha condición de discapacidad, o dicho de otra forma, la discapacidad puede ser una condición relativa, pues la capacidad o no capacidad de realizar una determinada acción va en función del contexto donde se quiere realizar dicha acción, el cómo se espera que se realice esa acción o con que herramientas se cuentan para ello. 

Es decir, no se trata sólo de una cuestión meramente escolar, sino que implica un cambio de concepción social y cultural, entendiendo que estas cuestiones van más allá de colocar una rampa de acceso u alguna otra medida similar, pues, pese a ser un grandísimo avance y cumplir con un noble propósito, a estas alturas de la partida no son suficientes para abarcar la visión holística y profunda que queremos resaltar. 

Porque, tal y como se decía ayer, los entornos deben ser amables en el sentido más amplio de la palabra: deben ser acogedores y respetuosos tanto con las personas que puedan presentar por algún motivo esta condición de discapacidad como con las personas que trabajan con estos colectivos y hacen posible que las primeras desarrollen al máximo sus propias capacidades para ser una persona lo más plena y autónoma posible.

Sabemos de sobra que hay algunos casos de pronunciada discapacidad donde encontraremos mucha más dificultades para abordar este tipo de planteamientos - quienes trabajamos en la Educación Especial lo tenemos muy presente -, pero espero que se entienda el mensaje que mediante esta entrada pretendo transmitir.

Mientras tanto, el hecho de que sigan existiendo entornos o situaciones discapacitantes que con buena voluntad, actitud, esfuerzo y, por supuesto, con los recursos y respaldos necesarios podamos solventar, seguiremos trabajando y poniendo nuestro granito de arena hasta que no haga falta hablar de discapacidad, sino de diversidad, pues en la diversidad cabemos todos.