jueves, 15 de enero de 2026

¿Cómo se celebra el día de la paz cuando te duele el mundo?


Hoy quiero decir que me duele el mundo. 


A escala local y a escala global.


Es probable que lo que hoy vengo a escribir no sea positivo ni alentador. Sin embargo, me parecía igualmente importante plasmar aquí este sentir. 



Otro Día de la Paz se aproxima y no le veo ni el sentido ni la coherencia.

Hablamos de Paz mientras consentimos que se cometa un genocidio.

Hablamos de Paz mientras se viola el derecho internacional con total impunidad. 

Hablamos de Paz mientras se perpetúa la desigualdad y los derechos humanos parecen no importar. 

Hablamos de Paz mientras ególatras deciden el futuro del mundo en función de sus ansias de poder.


Quizás, y sólo quizás, podríamos hasta cuestionarnos si la Paz no es más que otra gran mentira que nos vendieron como parte del adoctrinamiento ciudadano para que el sistema perdure. 


El mismo sistema que se sostiene sobre el expolio de unos pueblos para beneficio de otros.

El mismo sistema que nos enferma, estresa y asfixia para que haya quién pueda lucrarse a base de abuso. 

El mismo sistema que justifica situaciones injustas o actos atroces.

El mismo sistema donde cada vez más se recorta en servicios públicos como atención a la diversidad, educación, dependencia o sanidad. 


Ese sistema donde tantas veces quedamos vendidos y vendidas a nuestra suerte dependiendo de que nuestro sueldo nos permita un techo decente, un plato en la mesa y, en el mejor de los casos, poder costearnos la salud mental. 

Donde las redes se llenan de bulos y de odio.

Dónde el abuso de poder queda impune.

Donde el bulling traspasa las aulas.

Dónde el matón de turno puede llegar a ser presidente.


Sinceramente, y me duele decirlo, creo que el escenario que se nos está quedando es bastante desesperanzador, y siento una gran impotencia ante ello.


Y es que... ¿Cómo se celebra el Día de la Paz cuando te duele el mundo? 




Si has llegado hasta el final, gracias por leerme.

Siento si hoy este blog no ha sido todo lo constructivo y proactivo que acostumbra ser.

Ojalá vengan tiempos mejores.

Mientras tanto, nos toca seguir remando. 

Cuando el mundo está en llamas, no queda más remedio que ser colibrí.