sábado, 30 de mayo de 2026

Cuestión de Calidad

Cualquier trabajo que se precie requiere de dos aspectos fundamentales, que son la aptitud y la actitud. 

Pero cuando además trabajamos de cara a personas, sobre todo si se tratan de personas vulnerables, hay un tercer aspecto que no conviene olvidar, y es el de la calidad humana. 

A menudo vemos como en campos profesionales tan importantes como son el de Educación o el de Sanidad a personas cuyas formas y modos dejan mucho que desear.

Entendemos que esas personas están ahí, o bien porque han pasado un proceso selectivo para el cargo que ocupan, o porque pertenecen a alguna bolsa de trabajo relacionada con su sector. 

No obstante, a menudo los mecanismos para elegir el personal para un cuerpo no tienen en cuenta esa calidad personal de la que hablábamos.

Damos mucha importancia a los contenidos, pero poca al continente. 

También es cierto que, de normal, la propia administración no nos ve como personas, sino como meros números dentro de un tetris de recursos con la intención de ahorrarse el máximo número de piezas posibles.

Eso conlleva que su calidad como administración se vea igualmente cuestionada, pues lejos de ser garante de servicios y bienestar, la cruda realidad es un descuido total hacia las personas a su cargo, sean trabajadores o sean usuarios. 

Las consecuencias de todo esto es el desgaste de buenos profesionales que acaban sobrecargados por su implicación en el trabajo y por querer compensar con su esfuerzo las carencias de un sistema que hace aguas.

Esto contrata con aquellos y aquellas que gozan del privilegio de la mediocridad, que aplican la ley del mínimo esfuerzo o que, con el mantra del "yo no sé" se aprovechan del trabajo ajeno. 

Y es que algo tan importante como son la Sanidad o la Educación no puede depender de la buena voluntad de las personas que conforman su plantilla. 

Toca gestionar los recursos desde los principios de equidad y de calidad, y que la distribución de los mismos sea hagan en base a necesidades, circunstancias y valía tanto profesional como personal de quien va a ocupar ese puesto.

Del mismo modo, no podemos permitir que personas que se dediquen a educar carezca de los mínimos necesarios de educación.

Un comportamiento incorrecto, agresivo o fuera de lugar, ejerzas el puesto que ejerzas, no debería ser tolerable.

Por todo esto, creo importante que nuestro sistema, además de seleccionar personal en base a un examen o a una bolsa de empleo, sea garante de que, cuando se asigna a alguien a un puesto específico de trabajo, reúne las competencias adecuadas para ello.

Porque trabajamos por personas y para personas, con gente con grandes necesidades muy concretas que se merecen ser atendidos garantizando el mejor servicio y asegurando su bienestar, y todo eso se hace no escatimando en los recursos adecuados, velando por el buen funcionamiento de los mismos y cuidando a tu personal.